La profundización de la crisis ambiental expuso la urgencia de avanzar con las acciones climáticas. En estos últimos años, hubo notables consecuencias a raíz de esta problemática, con calores más intensos, sequías más extensas y repentinas inundaciones. Según la ONU, esto sirvió como aviso para que muchas ciudades del mundo se adhieran a los planes de reducción del riesgo de desastres, llegando a duplicar los registros del 2015.
Avance del cambio climático
El planeta atraviesa una situación de extrema crisis a raíz del cambio climático y se posiciona en zona de sobrepaso, según un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Los investigadores destacaron que, dadas las condiciones actuales, el mundo está cerca de sobrepasar los 2,7 °F, establecidos por el Acuerdo de París como la temperatura límite para el desarrollo humano.
Frente a dicho escenario, las autoridades internacionales expresan su preocupación no tan solo por el medio ambiente, sino también por la seguridad alimentaria y el desarrollo económico global. Es que las consecuencias del cambio climático tendrían impacto directo en los recursos, lo que podría ser letal para aquellas comunidades en desarrollo cuya actividad económica y comercial gira en torno a la agricultura y la ganadería.
Se trata de un tema que tomó un lugar protagónico en la Asamblea General de la ONU de este año, en donde distintos países plantearon su preocupación y exigieron acciones climáticas urgentes. En este marco, países de Asia, África y el Caribe plantearon que esta problemática dejó de ser una cuestión abstracta para posicionarse como un hecho real, con graves consecuencias en sus territorios.
Un gran paso para la comunidad internacional
Los pedidos de los países en desarrollo ante la ONU coincidieron con las exigencias de los representantes de este organismo, quienes instan a los gobiernos a reforzar su agenda climática ante el inminente avance de la crisis ambiental. Desde hace ya un largo tiempo, las instituciones pertenecientes a las Naciones Unidas mantienen un trabajo de promoción de sus planes de desarrollo, cuyo objetivo es mitigar las consecuencias de esta situación.
Al parecer, este trabajo finalmente comenzó a dar sus frutos y a poco más de mitad de año del 2026 las autoridades pueden confirmar que hubo un notable aumento en las ciudades que se sumaron a los planes de reducción del riesgo de desastres. Específicamente, más de 110 países están ahora fortaleciendo la resiliencia de sus ciudades con estas estrategias impulsadas por el organismo internacional.
Las autoridades resaltan que esta cifra representa más del doble que el número registrado en 2015, lo que demuestra que los gobiernos comenzaron a tomar en serio las consecuencias de la crisis climática a través de la experiencia propia o la de otros países. Sea cual sea el motivo, las Naciones Unidas celebran este gran paso para la comunidad internacional en torno a la agenda climática.
En este marco, las ciudades comenzaron a aplicar medidas que consisten en la preparación de su infraestructura urbana para los cambios que conlleva el avance de la crisis. Todo esto será aplicado bajo un conjunto de políticas inclusivas, resilientes y sostenibles, que prioricen el acceso a servicios básicos, vivienda asequible, espacios verdes para todos y un transporte eficiente.
Los desafíos a los que se enfrentan las ciudades
Como ya expuso la ONU anteriormente en múltiples informes, las urbes serán las más asfixiadas por el aumento de las temperaturas a raíz del calentamiento global. Según las estimaciones, para el 2040, más de 2 mil millones de habitantes urbanos podrían enfrentar un aumento de la temperatura y del riesgo de inundaciones. Esto, sumado al creciente consumo energético y la contaminación, son los principales desafíos a los que se enfrentan las ciudades del mundo producto de esta problemática.
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