El reciente informe de la ONU sobre las posibilidades de sobrepasar los 2,7 °F deja entrever la situación crítica del planeta a causa del cambio climático. En este marco, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC) avanza con nuevas investigaciones claves respecto a esta problemática, cuyos resultados iban a ser publicados en 2028 durante la CO33. No obstante, esta publicación podría ser retrasada por presiones de diferentes países, según recientes denuncias.
El planeta bajo presión
El ingreso del planeta a la zona de sobrepaso climático representa una gran amenaza contra el planeta, con consecuencias que van mucho más allá de lo ambiental. Según las autoridades del PNUMA, superar los 2,7 °F sería bastante peligroso para la seguridad alimentaria y para la economía de miles de comunidades de todo el mundo. Esto se debe a que las condiciones climáticas se intensificarían, lo que significa más sequías, más calor y más crisis hídrica.
Además, los glaciares sufrirían mucha más presión con el calor, lo que provocaría un derretimiento de su superficie, causando inundaciones y deslizamientos de tierra en regiones cercanas. Todos estos factores perjudican los sistemas agroalimentarios globales y encienden las alertas de las autoridades, sobre todo por la situación de los países en vías de desarrollo, que serán los más perjudicados.
En este marco, el PICC, organismo convocado por la ONU, planifica una reunión esta semana en Addis Abeba para debatir sobre el séptimo informe de evaluación sobre la crisis climática. A través de este estudio exhaustivo, se hará un relevamiento de todo lo que se sabe hasta ahora sobre la crisis climática y las acciones de los países respecto a los objetivos climáticos establecidos para el 2030.
Irregularidades contra los organismos investigadores
Svein Tveitdal, exfuncionario del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y miembro de la comunidad científica internacional dedicada a los estudios ambientales, hizo una grave denuncia respecto a la presentación de los nuevos informes. Según explicó, la publicación del artículo del PICC estaba programada para el 2028, en el marco de la COP33, pero la fecha podría retrasarse por presiones externas.
El exejecutivo de la ONU advirtió que algunos petroestados y numerosos países en desarrollo comenzaron a presionar a los científicos para que retrasen hasta el 2029 la publicación de este informe, conocido como AR7. Se trata de una decisión que genera preocupación entre la comunidad científica y para los países más vulnerables, ya que el aplazamiento podría suponer un desastre para ellos.
De acuerdo con la información compartida por The Guardian, la COP33, con la información del AR7 sobre la mesa, tenía previsto analizar las medidas adoptadas por los gobiernos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, un bloque de naciones, encabezado por Arabia Saudita y Rusia, y del cual también forman parte India y China, exige retrasar la publicación.
Su argumento se basa en que ese tiempo extra permitirá que países en desarrollo, que no cuentan con las herramientas necesarias para acompañar el cambio de las grandes naciones, tengan mayor participación en los hallazgos científicos. Según explicaron, esto permitiría cambiar la dinámica de las tres últimas décadas, en las que la ciencia climática estuvo dominada por potencias como la UE, el Reino Unido y EE. UU.
Preocupación de los países vulnerables
Los países vulnerables, que a su vez también son los que menos aportan a la ciencia climática, advirtieron sobre la peligrosidad del retraso de los informes. Es que no tener acceso a esta información los dejaría expuestos a las consecuencias del cambio climático, lo que podría ser letal debido a la falta de herramientas económicas y políticas para las acciones preventivas o incluso para su recuperación posterior. En su caso, exigen que el AR7 se adelante.
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