En el marco de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el papa León XIV abordó la situación actual del planeta, que atraviesa por un período de guerra y una degradación ambiental preocupante. Durante su alocución, el jefe de la Iglesia católica destacó la necesidad de poner el foco en los «ecosistemas», tanto el de la creación como los de las relaciones humanas, e incluso la del propio corazón.
Un mundo sumido en la violencia
Desde el primer momento en el que Robert Prevost habló como el papa León XIV, señaló a la violencia como una de las problemáticas más preocupantes del mundo actual. Asimismo, llamó a la unión y a la solidaridad, a las que considera las únicas herramientas capaces de sanar el alma de las personas. El sumo pontífice, en el marco de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, retomó este discurso y ratificó la urgencia de resolver esta crisis.
«Actualmente, estamos siendo testigos de múltiples crisis y de un gran sufrimiento humano. Al mismo tiempo, pareciera que la alteración del equilibrio armónico de la creación se está acelerando», aseveró el santo padre, quien explicó que estos no son fenómenos disociados, sino que tienen que ver con la pérdida de la humanidad y el sufrimiento. «La guerra deja heridas que se extienden mucho más allá del campo de batalla», agregó.
Como consecuencia de estos conflictos, muchas personas pierden la vida, familias son desintegradas y millones deben abandonar sus hogares para buscar un lugar seguro. La guerra, además de aumentar el miedo, la injusticia y la división, crea una destrucción ecológica que perdura generaciones, algo que enciende la preocupación de la propia Iglesia católica y los organismos ambientales, que trabajan de manera exhaustiva para mitigar dichas consecuencias.
Círculo vicioso
El papa León XIV calificó a la interacción entre los conflictos armados y la degradación ambiental como un «círculo vicioso», el cual se basa en la destrucción de los ecosistemas, contaminación de los recursos esenciales, como el aire y el agua, y la disminución de la seguridad alimentaria. «Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros», argumentó.
Desde la Palabra de Dios, el santo padre insta al mundo entero a apostar por la fe y actuar bajo la gracia de Dios, lo que permitirá «transformar la herida en vida». «Donde los corazones se renuevan, comienzan a abrirse nuevas posibilidades y, lo que ha sido utilizado para la destrucción, podrá ser redirigido hacia la vida», remarcó. Según explicó, este es el único camino hacia una auténtica reconversión ecológica.
El sumo pontífice resaltó que el ser humano está llamado para cuidar de los múltiples «ecosistemas»: los de la creación, los de las relaciones humanas y los del propio corazón humano. Es por eso que el esfuerzo debe ser el doble, para que el tiempo y la dedicación invertidos en las guerras sean dirigidos al desarrollo humano integral, al cuidado del medio ambiente y a la bondad, la misericordia y el amor.
El problema está en el interior
Tras señalar la importancia del amor, la unión y la misericordia, el papa León XIV explicó que la guerra, así como el deterioro de la tierra, están profundamente vinculados con la condición del corazón humano. Es por eso que insistió en la reconversión del espíritu.
«Los conflictos que atormentan a la humanidad, de diversos modos, son la expresión exterior de la discordia y división interiores», analizó. Y en esa línea, agregó: «Cuando el corazón está distorsionado, las relaciones sufren y las estructuras que construimos comienzan a reflejar ese desorden».
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