El magnate de la tecnología y actual CEO de Tesla, Elon Musk,cerró este viernes su breve etapa como líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una oficina creada para reducir el gasto público en EE.UU. Musk asumió el cargo por designación directa del presidente Donald Trump y permaneció al frente durante poco más de cuatro meses.
En ese período, el DOGE fue objeto de críticas por sus medidas que se catalogan como agresivas: reducción de personal en múltiples agencias, cancelación de programas sociales y una avalancha de litigios relacionados con despidos masivos.
Al implementar estos recortes, se dieron algunos momentos de conflicto entre funcionarios y beneficiarios del sistema estatal, pero en un acto oficial en la Casa Blanca, Musk se despidió oficialmente de su puesto, junto al presidente, quien lo elogió en público, el empresario señaló que continuará brindando asesoría informal al gobierno, sin ejercer cargos oficiales.
Elon Musk recibió algunas críticas por su cargo
El magnate realizó una entrevista este domingo a CBS en donde dejó entrever el malestar acumulado durante su dirección del DOGE. Según explicó, la agencia comenzó a recibir ataques generalizados, incluso por decisiones en las que no tuvo implicación directa.
Asimismo, el empresario indicó que muchas personas asocian erróneamente al DOGE con la cancelación de beneficios o retrasos en pagos gubernamentales, lo cual, según sus palabras, estaba lejos de la realidad, allí indicó que la percepción pública se distorsionó y que eso afectó su capacidad de maniobra.
Sin mencionarlo de forma literal, el empresario dio a entender que su figura y la de su oficina se convirtieron en el blanco fácil de la frustración ciudadana ante los recortes, fueran estos reales o ficticios. La frase «chivo expiatorio», usada textualmente en la entrevista, marcó un punto clave en su discurso.
El impacto que tuvo la reestructuración que lideró el DOGE
Pese a que Musk intentó desligar su rol de las consecuencias sociales, los hechos son difíciles de ignorar, en los 130 días que lideró el DOGE, decenas de agencias federales vieron recortado su presupuesto. Esto resultó en la eliminación de empleos gubernamentales y la suspensión de programas sociales en varias regiones del país.
Estos ajustes provocaron demandas judiciales por despido improcedente y protestas por parte de sindicatos. Si bien desde Washington defendieron las decisiones como necesarias para mejorar la eficiencia estatal, múltiples analistas alertaron sobre el costo social de las políticas implementadas.
Por otro lado, la intensidad de las críticas aumentó cuando los empleados federales manifestaron temor de no recibir sus sueldos a tiempo. Por eso, el dueño de TESLA respondió asegurando que tal escenario era ficticio, pero el daño a la imagen pública del DOGE ya estaba hecho.
Pese a su salida del cargo, el futuro continúa abierto
Si bien el magnate notificó que deja el cargo, Elon Musk también afirmó que mantendrá una relación cercana con el presidente Trump. En sus palabras, espera continuar como “amigo y asesor”, dejando claro que su influencia política no desaparece con la renuncia.
En su discurso dentro de la Casa Blanca, Musk se presentó con una atuendo informal, incluyendo una gorra que cubría un hematoma visible. Pese a tener un gesto relajado, su tono fue serio al abordar algunas de las “diferencias de criterio” que tuvo con algunas decisiones de la administración
Cabe mencionar que esto hizo que reconociera estar tan cerca del poder tiene ciertas responsabilidades, por un lado, respaldar los objetivos generales del gobierno; por otro, no querer cargar con la responsabilidad de todas sus acciones. Sin embargo, apartarse del DOGE parece marcar un intento de mantener su independencia, sin romper la alianza con la Casa Blanca.
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