Stonehenge aún sigue generando dudas.
Durante décadas, arqueólogos y geólogos han intentado reconstruir cómo se levantó este monumento prehistórico y de dónde procedían las enormes piedras que lo forman.
Pero algunas piezas seguían sin encajar del todo.
Ahora, una nueva investigación ha vuelto a llamar la atención sobre una de las rocas situadas en el centro del conjunto.
Los científicos creen que esa piedra, de unas seis toneladas, habría sido transportada desde Escocia hasta el sur de Inglaterra hace unos 5000 años.
La distancia ronda los 700 kilómetros.
Stonehenge sigue planteando preguntas miles de años después
Los trabajos para construir Stonehenge comenzaron alrededor del año 3000 antes de Cristo y se prolongaron durante varios siglos.
A pesar de todo el tiempo transcurrido desde entonces, todavía existen debates sobre la función que tuvo el monumento.
Hay investigadores que lo relacionan con ceremonias religiosas. Otros creen que también pudo servir como lugar de enterramiento o estar vinculado a determinadas observaciones astronómicas.
Otra cuestión que siempre ha despertado interés es la procedencia de las piedras.
Muchas de ellas llegaron desde distintas zonas de Gran Bretaña, aunque la mayoría no se encontraba especialmente lejos.
La Piedra del Altar era distinta.
Desde hace años se sospechaba que su origen podía estar mucho más al norte
La naturaleza ya no parece explicar cómo llegó la Piedra del Altar
La roca en cuestión pesa alrededor de seis toneladas y ocupa una posición importante dentro del monumento.
Durante mucho tiempo se manejó la posibilidad de que hubiera sido desplazada por glaciares durante la última Edad de Hielo.
Pero los análisis más recientes apuntan hacia otro escenario.
Según Wiley la composición de la piedra coincide con materiales presentes en el noreste de Escocia.
Además, los modelos geológicos indican que el movimiento de los glaciares no encaja con ese recorrido.
Por esa razón, los autores del estudio consideran que la explicación más probable es otra.
Que fueran seres humanos quienes trasladaran el bloque.
Eso supondría que comunidades de hace unos cinco milenios fueron capaces de mover una roca de varias toneladas a lo largo de centenares de kilómetros.
Nadie sabe con certeza cómo lo hicieron
Los especialistas todavía no tienen una respuesta definitiva.
Algunas teorías plantean que la piedra pudo desplazarse poco a poco, utilizando troncos de madera para reducir la fricción y aprovechando tramos de ríos o zonas costeras para parte del recorrido.
Otros creen que el traslado pudo formar parte de una red de intercambios entre distintas comunidades.
No habría sido una tarea rápida.
Sea cual fuera el método, los investigadores creen que una tarea de estas dimensiones habría requerido planificación y la colaboración de muchas personas.
Y precisamente eso es lo que más interés está despertando entre los arqueólogos.
Porque el hallazgo no solo habla del origen de una roca.
También ofrece una nueva imagen sobre las sociedades que levantaron Stonehenge y sobre el nivel de organización que pudieron alcanzar hace miles de años.
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