La ciudad ucraniana de Sumy fue escenario de uno de los episodios más brutales del conflicto bélico en curso con Rusia, en la mañana de este domingo. Dos misiles balísticos lanzados por Rusia impactaron en pleno centro urbano, dejando un saldo preliminar de 32 muertos entre ellos, dos niños y más de 80 heridos.
Las cifras fueron confirmadas por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, que advirtió que el número podría aumentar. Es necesario informar que el impacto alcanzó calles transitadas, vehículos particulares, transporte público y edificios residenciales.
La hora y el día del ataque, Domingo de Ramos, aumentaron la tragedia: muchas de las víctimas se dirigían a misa o estaban cerca de una iglesia ortodoxa. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el hecho como un acto de “terrorismo puro” y pidió a Occidente una reacción inmediata y contundente.
La insistencia de Zelensky y lo que indican las autoridades
Desde el gobierno, más precisamente el ministro del Interior, Ihor Klymenko, declaró que el bombardeo no fue accidental. En este caso, las imágenes difundidas por los rescatistas mostraban cuerpos cubiertos en las calles, un autobús calcinado y automóviles destruidos.
Las autoridades indicaron que uno de los proyectiles contenía municiones de racimo, lo que aumenta el poder letal y el daño a civiles. Así es como, el mandatario ucraniano volvió a insistir en que la única salida real pasa por una presión sostenida sobre el Kremlin.
Bajo este aspecto, Zelensky aseguró que Ucrania intenta tener un apoyo adecuado y no pretende solo promesas diplomáticas. Según él, el terrorismo no se combate con negociaciones, sino con medidas firmes.
Este misil no es un hecho aislado: lo que sucedió unos días antes
Este ataque no fue aislado, ya que el bombardeo ocurrió apenas 48 horas después de una visita a Moscú del enviado estadounidense Steve Witkoff, emisario especial del presidente Donald Trump, quien mantuvo un encuentro directo con Vladímir Putin para discutir una posible hoja de ruta hacia la paz.
De todas formas, Zelensky remarcó que mientras Ucrania acepta la tregua propuesta por Washington, Rusia optó por intensificar sus ataques y esto se debe a que las conversaciones no detuvieron los misiles balísticos ni las bombas aéreas.
El hecho de que el bombardeo ocurriera en un día religioso no es un dato menor, fue el propio Zelensky quien indicó que el ataque fue de “canalla” ya que le quitaron la vida a civiles que iban a la iglesia. La OTAN también emitió un mensaje de solidaridad con Ucrania, asegurando que las escenas de Sumy “sobrepasan cualquier límite de la decencia humana”.
La región de Sumy en el ojo de una creciente presión militar
La ciudad situada al noroeste de Ucrania llamada Sumy, y muy próxima a la frontera con Rusia y aunque hasta ahora había evitado la intensidad de los combates observados en zonas como Donetsk o Járkov, las autoridades ucranianas advierten que Moscú podría estar preparando una ofensiva a gran escala en la región.
A inicios de abril, otro ataque ruso causó 18 muertes en Krivói Rog, incluidos nueve menores (el reclamo de Zelensky ante la inacción de Estados Unidos). Sin embargo, el comandante ucraniano Oleksandr Sirski alertó que las fuerzas rusas están intentando crear “zonas de amortiguamiento” en regiones fronterizas como estrategias para frenar posibles contraofensivas ucranianas.
Asimismo, el ejército ruso reivindicó la toma de una aldea en Sumy, un movimiento poco común desde que sus tropas fueron expulsadas en 2022. La Unión Europea calificó el ataque de “vil” y “criminal”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo definió como “una muestra cruel de que Rusia prolonga esta guerra por elección propia”.
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