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Qué sucederá en el Vaticano tras la muerte del Papa

Por Iramaru H. · 21 abril, 2025 · 8:50 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Qué sucederá en el Vaticano tras la muerte del Papa
Fuente El Periódico
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La muerte del máximo representante de la Iglesia católica da comienzo a un periodo de «Sede vacante», donde el gobierno recae en el colegio de cardenales. Este periodo se guía por el principio de «nihil innovetur», que prohíbe introducir cambios, mientras el documento que detalla la ceremonia fúnebre de un Obispo de Roma, el «Ordo Exsequiarum Romani Pontificis», recibió una nueva edición con la aprobación del propio Papa el año pasado.

Se ha establecido un protocolo detallado en el Vaticano para la gestión del funeral del Papa Francisco, con el fin de rendir homenaje a la memoria del pontífice, y garantizar una transición ordenada del liderazgo eclesiástico. Los cambios que se realizaron a dicho protocolo, buscan simplificar algunos aspectos de la ceremonia, y expresar de mejor manera la fe en Cristo resucitado.

Anteriormente, para certificar la muerte de un Papa, el camarlengo (funcionario clave de la Iglesia Católica durante la ausencia de un pontífice) lo llamaba por su nombre de pila tres veces, golpeando su frente con un pequeño martillo de plata. Esta tradición ha sido eliminada por la nueva normativa, y la confirmación del deceso se realizará en la capilla privada del Palacio Apostólico.

El Papa Francisco solicitó exponer su féretro abierto en la Basílica de San Pedro

El cuerpo del Papa será dispuesto en un ataúd de madera y revestimiento de zinc, dejando atrás la antigua usanza de los tres féretros (plomo, ciprés y roble). Otra modificación es la eliminación del velatorio privado en la capilla del Palacio Apostólico, trasladándose el cuerpo directamente a la Basílica de San Pedro para ser expuesto al público en un féretro abierto, sin el uso de catafalco ni el báculo papal.

La misa de funeral se realizará en la Plaza de San Pedro, presidida por el decano del Colegio Cardenalicio, empleándose títulos más humildes como «Obispo de Roma» o «Pastor» en lugar de aquellos que denotan poder terrenal. Una vez concluida la misa, el féretro será llevado a su sepultura. Se acostumbraba enterrar a los Papas en las grutas vaticanas, Francisco manifestó su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

La elección y deliberaciones que rodean al nuevo Papa

Cuando un Papa fallece, el decano del Colegio Cardenalicio convoca a todos los cardenales menores de 80 años con derecho a voto. Las normas establecen que este cónclave debe iniciarse 15 días después de la vacante del papado, aunque el Colegio Cardenalicio puede posponerlo hasta un máximo de 20 días después de la muerte del pontífice anterior.

Los cardenales deben votar personalmente, por lo viajan a Roma. Al comenzar el cónclave, no pueden abandonarlo hasta que finalice y tampoco deben comunicarse con personas externas. El cónclave inicia con una misa matutina especial en la Basílica de San Pedro. Por la tarde, se dirigen en procesión a la Capilla Sixtina para comenzar el proceso de votación donde se distribuyen papeletas a cada cardenal.

En ellas escriben el nombre de su candidato bajo la frase latina «Eligo in Summen Pontificem», que significa «elijo como sumo pontífice». Luego, uno por uno, en orden de antigüedad, se acercan a un altar y depositan sus votos ceremoniosamente en un cáliz. Los cardenales no pueden votarse a sí mismos. La votación es secreta, pero el conteo de los votos se realiza públicamente.

Los votos y anuncio público del nuevo Papa

Los cardenales votarán repetidamente hasta que dos tercios de ellos elijan a un candidato. Después de cada votación, las papeletas se queman añadiéndoles una sustancia que colorea el humo visible desde la Plaza de San Pedro. Si no se elige un nuevo Papa en una votación, el humo será negro. Cuando finalmente se llegue a un acuerdo, el humo será blanco.

Una vez elegido, el decano Battista Re preguntará al sucesor si acepta el cargo y, en caso afirmativo, con qué nombre reinará. Se preparará una sacristía en la capilla, y el nuevo Papa se dirigirá a un balcón de la Basílica de San Pedro, donde un cardenal de alto rango anunciará al mundo el «Habemus papam», que significa «Tenemos un Papa».

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