Michael Madsen, uno de esos actores que encajaban perfecto en un policial oscuro o en una cinta de Tarantino, murió a los 67 años, su cuerpo fue hallado en Malibú, dentro de su casa este jueves. Fue un final silencioso para una figura que siempre imponía respeto.
Oficiales del sheriff local acudieron rápido, pero no hubo mucho por hacer, el aviso al 911 fue claro: Madsen no respondía. Cuando llegaron, lo declararon muerto en el acto. Por ahora, la primera versión apunta a un paro cardíaco pero se espera a la autopsia para despejar dudas.
Madsen nació en Chicago en 1958 pero su historia arrancó en series de TV en el año 1982 en St. Elsewhere, con pequeños papeles y trabajos donde casi nadie lo notaba. Hasta que alguien lo vio y lo entendió. De ahí en más, su rostro se volvió sinónimo de tipos duros, villanos y figuras de culto.
Tarantino y una química inigualable que mantuvo con Michael Madsen
A Quentin Tarantino siempre le gustó rodearse de actores con carácter, y el director sabía que Michael era uno de ellos. El público lo descubrió de golpe en Reservoir Dogs, encarnando al inolvidable Vic Vega, lo que fue la escena que con la oreja y la canción sigue dando escalofríos.
Después vendrían más, en Kill Bill, su Budd era un matón gastado y traicionero. The Hateful Eight volvió a reunirlos: ahí fue Joe Gage, un forastero con secretos y en Once Upon a Time in Hollywood se coló como Sheriff Hackett.
No cualquiera podía entrar al mundo Tarantino, ser tan considerado y repetir, pero Madsen lo logró porque era auténtico. Con él, el director encontró un cómplice que entendía el humor ácido y la violencia filmada como coreografía.
Un tipo que nunca se encasilló a la hora de la actuación
Aunque muchos lo ligan a Tarantino pero Michael supo moverse en otros sectores, ya que en los 90 se dejó ver en Thelma & Louise, haciendo de novio celoso. En Free Willy, su cara de malo se suavizó para hacer de padre adoptivo.
En Donnie Brasco, se puso traje de mafioso real y se midió con Al Pacino. También enfrentó a Pierce Brosnan en Muere otro día, metiéndose en el universo Bond. Su filmografía tiene de todo: drama, acción, thriller, hasta cameos insólitos.
Lo cierto es que, filmaba mucho y podía saltar de género sin miedo, a veces realizaba proyectos chicos y otras grandes. Sin dudas, lo suyo era estar frente a cámara porque siempre aparecía con algo para sumar, por eso su voz, su mirada y ese aire de rebelde sin corbata eran su marca.
Un secreto que pocos sabían del actor: poeta de madrugada y un adiós que duele
No todos saben que Madsen escribía poemas y que en 1999 publicó Burning in Paradise que luego se llevó un premio alternativo. Sin embargo, años después, siguió soltando versos y planes. Al morir, trabajaba en Tears For My Father, un libro de textos y pensamientos.
Ya en un momento lejos de la alfombra roja, Michael tenía su lado de escritor que según sus representantes, estaba entusiasmado con esa faceta. Pero no estaba solo, lo hacía junto a su familia: su madre Elaine y su hermana Virginia, actriz nominada al Oscar intentaba crear esa otra parte de su legado.
A lo largo de su carrera sumó más de 300 créditos, lo que demuestra que muchos títulos pasaron sin pena ni gloria. Otros quedaron grabados para siempre. Por eso, hay que señalar que, hoy Hollywood pierde a un rebelde que, sin buscarlo, con mucho esfuerzo e intentando crecer se volvió leyenda. Pese a esto, lo gratificante es saber que cada vez que suene “Stuck in the Middle with You”, alguien recordará la escena de la silla, la navaja y esa risa.
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