En su conferencia «La Mañanera», Claudia Sheinbaum volvió a tocar dos temas que, poco a poco, se convirtieron en un punto clave para la parte laboral del país: la reducción de la jornada de 40 horas y el futuro del salario mínimo. Con su tono pausado, la mandataria sostuvo que es importante tener en cuenta que nada avanza sin acuerdos. Esa idea, la del consenso, se repitió varias veces, casi como una brújula que guía cada reforma en marcha.
La ruta hacia la jornada de 40 horas
Sheinbaum explicó que la iniciativa para reducir la jornada laboral aún no se presenta porque buscan un punto de equilibrio entre empleadores, cámaras empresariales y representaciones sindicales. Dijo que, pese a la percepción de polarización, las reformas laborales recientes se aprobaron por consenso, pero de hecho, en sus palabras: «Todas las reformas laborales han sido por consenso».
Asimismo, recordó la situación con ejemplos claros: la reforma al outsourcing, la de personajes y los acuerdos en torno al PASIC, pero ninguno, aseguró, que surgió como imposición unilateral; la semana anterior la presidenta celebró la aprobación del Paquete Económico 2026. Lo que buscan ahora es replicar ese modelo, paso a paso, para evitar choques con el sector productivo y mantener el diálogo vivo.
La presidenta adelantó que quieren presentar la propuesta este mismo año, aunque, reconociendo los tiempos legislativos, podría aprobarse hasta el siguiente período. Así, la presidenta sostuvo que la intención es que el acuerdo sea público cuanto antes para que los sectores lo discutan sin prisas ni presiones.
El salario mínimo de Sheinbaum: cifras y límites
Al hablar del salario mínimo, Sheinbaum ofreció cifras claras; por eso recordó que el ingreso mensual ronda los 8400-8500 pesos, es decir, cerca de 450 dólares. Además, remarcó la diferencia de que en la frontera norte el salario mínimo es mayor, por lo que ahí deberán revisar los ajustes para evitar pérdidas de competitividad, considerando que la zona ha tenido aumentos casi triplicados.
Bajo este aspecto, la mandataria mencionó también el acuerdo del PASIC, donde la canasta básica quedó fijada en 910 pesos semanales. Si se multiplica por cuatro, da unos 3200 pesos al mes, lo que significa que casi la mitad de un ingreso mínimo se destina solo a alimentación cuando en el hogar trabaja una sola persona.
Además, recordó cómo en 2018 el salario mínimo rondaba los 3000 pesos mensuales, lo que marca un contraste profundo con el nivel actual. Aun así, insistió en que el reto sigue siendo garantizar que el salario alcance para cubrir necesidades básicas sin afectar el empleo.
El ajuste para 2026 y los riesgos que señalan analistas
Sheinbaum confirmó que en 2026 habrá un nuevo ajuste al salario mínimo, debido a que Banamex calcula que el aumento sería de 11%, lo que llevaría el salario diario a 309.5 pesos. Según el banco, esta tendencia colaboró en mejorar indicadores de pobreza sin generar efectos inflacionarios inmediatos.
Hay analistas que advierten ciertos riesgos importantes, como lo es el aumento de costos para las PyMEs, que podría frenar la creación de empleo en sectores sensibles. Los incrementos anuales cercanos al 20% desde 2018 han elevado la base salarial a un ritmo sin precedentes.
A ello se suma el llamado efecto faro, que empuja al alza los salarios cercanos al mínimo, siendo que este fenómeno, que antes era marginal, hoy presiona especialmente a los servicios, donde la inflación apenas ha comenzado a ceder. De todas formas, lo importante en el debate de las 40 horas y el salario mínimo, que aumentó un 12%, no está en el qué, sino en el cómo. Y Sheinbaum insistió en que ese «cómo» no será por imposición, sino por negociación abierta con empresarios y trabajadores.
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