El gobierno de Estados Unidos, a través de una conferencia de prensa dirigida por Karoline Leavitt, aseguró que el Estrecho de Ormuz está abierto para la circulación de los buques petroleros con normalidad otra vez, al mismo tiempo que desmiente la versión que llega desde Irán, que indicaría que el cierre permanece en la vía marítima. Con un alto el fuego acordado entre Washington y Teherán, se espera que la Operación Furia Épica de Estados Unidos permanezca paralizada mientras las especulaciones en el mercado del crudo continúan.
Situación crítica en el Estrecho
Por tratarse de la arteria por la que transita una parte importante del petróleo mundial, Donald Trump exigió, como parte del acuerdo de alto el fuego momentáneo, la reanudación del tráfico de buques por Ormuz, siendo esta un arma económica importante para el régimen iraní. La Guardia Revolucionaria Islámica y el propio gobierno bloquearon el estrecho durante el último mes de conflicto y desencadenaron una crisis energética global que aún persiste, a pesar de que el precio del crudo registró una baja significativa en las últimas 24 horas tras los acuerdos que frenaron los bombardeos en Medio Oriente.
Hasta el momento, solo dos buques transitaron oficialmente por el Estrecho de Ormuz y se especula que esto difícilmente podría recuperar la normalidad en los próximos días, aunque desde la Casa Blanca informaron lo contrario.
El Estrecho de Ormuz: versiones cruzadas sobre su reapertura
La portavoz Karoline Leavitt sostuvo dos afirmaciones acerca de la situación que se vive en Medio Oriente luego del acuerdo de alto el fuego de duración indefinida. Con sus palabras, la encargada de la comunicación de la Casa Blanca indicó que Irán «dice públicamente algo diferente a lo que se expresó en privado». De esta manera, Irán declaró que el estrecho está cerrado, mientras que Estados Unidos asegura que existe «un aumento del tráfico».
En su cuenta de Truth Social, Donald Trump exigió la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz, sin peajes ni limitaciones de ningún tipo, contrariando el acuerdo de diez puntos presentado por Irán, donde solicitaban quedar a cargo de los permisos para circular por la vía marítima de relevancia estratégica para el mercado petrolero mundial. Respecto a esto, Leavitt calificó el plan inicial de diez puntos como «irresponsable e inaceptable». «Este fue tirado a la basura», declaró, en referencia al enriquecimiento de uranio y al programa de misiles iraní.
«Las líneas rojas del presidente, a saber, el fin del enriquecimiento de uranio en Irán, no han cambiado», expresó Leavitt en nombre de Trump. Simultáneamente, se anunció que el equipo negociador que viajará hasta Islamabad, en Pakistán, contará con JD Vance, Jared Kushner y Steve Witkoff. A la vez, Trump planea un viaje a China próximamente, ya que Xi Jinping, el presidente chino, podría tener influencia en la decisión tanto de Irán como de Estados Unidos.
Si bien el Estrecho de Ormuz muestra todavía una incógnita en el escenario militar y geopolítico de Estados Unidos, el espacio aéreo de Bahréin reabrió y ello supone una reducción en la intensidad de los ataques cruzados en la región, con los protocolos de seguridad activados ante posibles ofensivas.
Israel y Líbano: el punto ciego del acuerdo
Leavitt no hizo mención a la situación de Líbano con Israel y los ataques coordinados que se registraron en Beirut en las últimas horas. Sin embargo, el canciller iraní, Abbas Araghchi, pidió el alto el fuego o «la guerra continuada a través de Israel», amenazando con responder si no cesan los ataques atribuidos por las propias Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Por su parte, Benjamin Netanyahu apoyó el alto el fuego y reconoció que los últimos bombardeos no estaban contemplados en el acuerdo, a pesar de que Teherán insiste en ello.
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