Los paneles solares tiene un lado oscuro que nadie quiere ver.
Mientras la industria solar dedica años a permisos, estudios ambientales y planificación antes de poner en marcha una instalación, el fin de la vida útil no cuenta con similares procedimientos.
Cuando llega el momento de retirar los paneles, el proceso suele ser mucho menos transparente.
Ese es uno de los desafíos que empieza a preocupar a parte del sector.
La cantidad de paneles que llegan al final de su vida útil aumenta cada año y los sistemas para reciclarlos todavía avanzan más despacio que el crecimiento del mercado.
Una vez que los paneles abandonan una instalación, seguirles la pista no siempre es sencillo
Cuando un parque solar sustituye equipos antiguos, los paneles pueden pasar por transportistas, centros de almacenamiento, intermediarios y empresas de reciclaje.
En algunos casos, los propietarios originales dejan de tener visibilidad sobre el recorrido posterior de esos materiales.
Parte de los componentes se recuperan.
Otros pueden acabar almacenados durante años o ser enviados a otros países.
Las normas tampoco son iguales en todas partes.
Y el factor económico complica todavía más el panorama.
Enviar un panel a un vertedero puede costar entre 1 y 5 dólares. Procesarlo para recuperar materiales valiosos resulta bastante más caro: hasta 40 y 50 dólares.
El vidrio y el aluminio no son lo único que interesa
Los paneles contienen materiales que conservan valor incluso después de dejar de producir electricidad.
Además del vidrio y el aluminio, también incorporan cobre, plata y silicio de alta pureza.

Eso ha impulsado la aparición de empresas especializadas en este campo.
La estadounidense SOLARCYCLE trabaja en sistemas capaces de recuperar gran parte de esos materiales.
La francesa ROSI se ha centrado en procesos para extraer plata y silicio con altos niveles de pureza.
La actividad en este sector ha crecido en los últimos años, según afirma U.S. EPA, impulsada por el aumento de instalaciones solares en todo el mundo.
La siguiente gran prueba para la industria llegará cuando los paneles empiecen a retirarse masivamente
La energía solar se ha consolidado como una de las principales fuentes de generación eléctrica en numerosos países.
Ahora aparece una nueva cuestión.
Qué hacer con millones de paneles cuando completen su vida útil.
La tecnología para recuperar muchos de sus materiales ya existe.
El desafío pasa por ampliar esos sistemas y desarrollar mecanismos que permitan conocer con mayor claridad qué ocurre con los paneles una vez que abandonan las instalaciones donde estuvieron funcionando durante décadas.
Porque una parte importante de la historia de un panel solar comienza precisamente cuando deja de producir electricidad.
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