Las olas de calor son cada vez más frecuentes y eso se nota especialmente dentro de los edificios.
En muchas ciudades, mantener una temperatura agradable durante el verano implica tener el aire acondicionado funcionando durante horas. Y cuanto más cristal tienen las fachadas, más difícil resulta evitar que el calor se acumule en el interior.
Por eso, los investigadores llevan años buscando materiales capaces de hacer algo tan sencillo como reducir la temperatura sin necesidad de consumir más electricidad.
En Hong Kong creen haber encontrado una opción interesante.
Un equipo de expertos ha desarrollado una película inteligente para ventanas que cambia de comportamiento entre el día y la noche. Y, además de ayudar a enfriar los interiores, tiene otra característica poco habitual: también puede aumentar la privacidad.
El problema no es nuevo: los edificios de cristal se calientan con facilidad
Las fachadas de vidrio se han convertido en una imagen habitual en muchas ciudades.
Permiten aprovechar mejor la luz natural y forman parte del diseño de oficinas, hoteles y edificios residenciales de todo el mundo.
Pero tienen una desventaja conocida.
Cuando el sol golpea directamente sobre estas superficies, el calor termina acumulándose en el interior y obliga a depender cada vez más del aire acondicionado.
Eso supone un mayor consumo eléctrico y, en algunos lugares, una fuerte presión sobre las redes de suministro durante los meses más calurosos.
Es precisamente ahí donde entra en juego esta nueva película desarrollada en Hong Kong.
La lámina enfría durante el día y se vuelve más opaca por la noche
La tecnología desarrollada por un equipo de científicos de The Hong Kong Polytechnic University está formada por varias capas y puede colocarse directamente sobre los cristales convencionales.
Su estructura combina nanofibras con un hidrogel transparente capaz de absorber y liberar humedad dependiendo de las condiciones ambientales.
Durante las horas de sol, el agua almacenada en el material se evapora poco a poco. Ese proceso ayuda a reducir la radiación térmica y permite rebajar la temperatura del interior.
En las pruebas realizadas por los investigadores, la diferencia máxima observada llegó a superar los 21 grados Celsius.
Cuando llega la noche ocurre algo distinto.
La humedad del ambiente hace que el hidrogel absorba vapor de agua y la película pierda parte de su transparencia.
No llega a convertirse en una persiana, pero sí proporciona una mayor privacidad sin necesidad de instalar cortinas adicionales.
Y todo ello sin cables, motores ni sistemas electrónicos.
Los resultados obtenidos en laboratorio han despertado una pregunta evidente.
¿Qué ocurriría si esta tecnología pudiera utilizarse a gran escala?
Las ciudades más calurosas podrían ser las primeras interesadas
Los investigadores calculan que el uso de esta película podría reducir el consumo energético anual en más de un 20 %.
Eso la convierte en una opción especialmente interesante para las regiones donde las temperaturas extremas forman parte de la vida cotidiana.
Kuwait es uno de los ejemplos más conocidos.
Durante el verano, los termómetros suelen acercarse a los 50 °C y, en algunos episodios excepcionales, se han registrado temperaturas de hasta 56,7 °C.
En lugares así, una parte importante de la electricidad se destina simplemente a mantener los edificios habitables.
Por ahora, la película desarrollada en Hong Kong sigue en fase experimental.
Todavía queda camino por recorrer antes de verla instalada en viviendas u oficinas.
Pero si los resultados obtenidos en laboratorio se mantienen fuera de él, una solución tan simple como una fina lámina sobre una ventana podría ayudar a reducir el consumo eléctrico en algunas de las ciudades más calurosas del planeta.
