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Dos incendios en una semana no preocuparían tanto si ocurrieran en California, pero cuando se trata del Ártico todo cambia y se encienden las alarmas

Por Skarlett Soto · 1 julio, 2026 · 10:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Dos incendios en una semana no preocuparían tanto si ocurrieran en California, pero cuando se trata del Ártico todo cambia y se encienden las alarmas
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
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Si hay incendios en California, es una mala noticia.

Pero si hay incendios en Groenlandia, la reacción suele ser otra.

Porque cuando alguien menciona Groenlandia, casi todos pensamos en lo mismo: hielo, glaciares y paisajes blancos que parecen congelados para siempre.

No pensamos en fuego.

Por eso lo que acaba de ocurrir allí ha llamado tanto la atención.

En apenas una semana se registraron dos incendios forestales en Groenlandia y, además, llegaron muy temprano en el año.

Eso es lo que más desconcierta a los científicos.

En esta parte del mundo, la temporada de incendios más intensa suele aparecer más adelante, cuando el verano ya está más avanzado. Ver humo y zonas quemadas en junio es una imagen que todavía resulta extraña para muchas personas que estudian el Ártico.

Y también es una señal de que algo está cambiando.

Por qué está ardiendo una de las regiones más frías del planeta

Aunque solemos imaginar Groenlandia como un inmenso bloque de hielo, la isla también tiene zonas de tundra, con pequeñas plantas, musgos y matorrales que quedan al descubierto cuando se retira la nieve.

Y, en realidad, para que aparezca un incendio no hace falta algo extraordinario.

Basta con que coincidan unas cuantas cosas.

Vegetación seca.

Algo de calor.

Viento.

Y una chispa.

Este año, varias de esas piezas parecieron encajar al mismo tiempo.

En algunas áreas cayó menos nieve de lo habitual durante el invierno y desde mayo las lluvias han sido escasas. Eso dejó parte de la vegetación más seca de lo normal justo al comienzo del verano.

Y cuando el terreno llega así a esta época del año, el fuego encuentra más facilidad para extenderse.

Detrás de todo esto hay algo que los científicos llevan observando desde hace años.

El Ártico se está calentando mucho más rápido que el resto del planeta.

De hecho, la región aumenta su temperatura aproximadamente cuatro veces más deprisa que el promedio global.

Y ese calentamiento va cambiando muchas cosas poco a poco.

La nieve desaparece antes.

El suelo pierde humedad más rápido.

Las plantas pasan más tiempo secándose.

Y la temporada de riesgo empieza antes de lo que era habitual.

Los registros satelitales muestran que, antes de 2008, los incendios en Groenlandia eran muy poco frecuentes. En los últimos años, sin embargo, han empezado a aparecer con más regularidad.

Ártico
Los suelos fríos y ricos en materia orgánica como los del Ártico, pueden almacenar carbono durante mucho tiempo. Si arden, liberan gases y partículas, oscurecen superficies y pueden reforzar ciclos de calentamiento en el planeta.

Y eso deja una pregunta difícil de ignorar.

Si el norte del planeta sigue calentándose de esta manera, ¿cómo será Groenlandia dentro de unas décadas?

El problema no desaparece cuando se apagan las llamas

Cuando pensamos en un incendio, solemos imaginar el fuego avanzando entre la vegetación.

Pensamos en el humo.

En las cenizas.

En el paisaje negro que queda después.

Pero, según Copernicus Emergency Management Service, en el Ártico hay una preocupación adicional.

Debajo de la superficie existe un suelo rico en materia orgánica que ha ido acumulando carbono durante cientos e incluso miles de años.

Es como si la tierra hubiera estado guardando parte de su historia bajo nuestros pies.

Cuando ese suelo se seca y termina ardiendo, parte de ese carbono vuelve a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero.

Y todavía hay otra consecuencia.

Las partículas del humo pueden acabar depositándose sobre la nieve y el hielo.

A simple vista parece algo sin demasiada importancia.

Pero cambia mucho las cosas.

Las superficies blancas reflejan gran parte de la luz solar. Cuando se oscurecen, absorben más calor.

Y cuanto más calor absorben, más rápido se derriten.

Por eso los científicos insisten en que estos incendios no deben verse únicamente como un problema local de Groenlandia.

Son una especie de aviso.

Durante mucho tiempo, el Ártico fue uno de esos lugares que parecían seguir sus propias reglas, con cambios lentos y paisajes que daban sensación de permanencia.

Ahora esa sensación empieza a desaparecer.

Quizá eso sea lo más inquietante de todo.

No el hecho de que haya habido dos incendios.

Sino que, poco a poco, estamos empezando a aceptar como posible algo que hace unos años nos habría parecido casi imposible de imaginar: ver humo y fuego en uno de los lugares que siempre asociamos con el hielo.

Y esa imagen dice mucho sobre el momento que está atravesando el Ártico y, en cierta manera, también sobre el momento que atraviesa el planeta.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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