Los ecosistemas azules, que incluyen los bosques de algas, manglares, praderas marinas y arrecifes de coral, están bajo una crisis sin precedentes por el mal accionar del hombre. Según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), los hábitats submarinos podrían desaparecer, lo que representa un riesgo no solo para las plantas y animales submarinos, sino también para el hombre, que depende del océano para su alimentación.
A través de un reciente informe, compartido a través de los canales oficiales del organismo, los expertos señalan la existencia de 4 amenazas específicas que ponen en riesgo la vida marina y, con ella, la seguridad alimentaria del hombre.
Cambio climático
El cambio climático es uno de los principales factores que ponen en peligro la vida de los ecosistemas azules. En los últimos años, la deforestación, las sequías en los bosques y un extremado aumento de temperaturas en todas las regiones del mundo se convirtieron en moneda corriente. Esto tiene un impacto directo en el desarrollo de la vida silvestre, que ve cómo su hábitat comienza a cambiar ante la indiferencia del hombre.
Frente a ello, la comunidad internacional impulsa un pacto ambiental, cuyo objetivo es mejorar los indicadores para el 2030. Dicho acuerdo contempla un refuerzo en la gestión y protección del 30 % del océano, la restauración del 30 % de los ecosistemas costeros y marinos degradados con medidas específicas. Así también contempla la protección y la restauración de los hábitats submarinos claves.
Pérdida de la biodiversidad
De acuerdo con la información contemplada en el estudio del UNEP, la biodiversidad de los arrecifes de coral, al igual que el resto de ecosistemas submarinos, está expuesta a un devastador futuro. En los últimos 50 años, hasta el 60 % de los bosques de algas marinas se han degradado. Dicha situación es producto del calentamiento de los océanos, las olas de calor marinas y otros fenómenos climáticos extremos.
Otras amenazas son la herbivoría, la sedimentación, la sobreexplotación de las algas marinas y las especies invasoras. Cada uno de estos factores crea un panorama de incertidumbre respecto al futuro de la biodiversidad oceánica, que es crucial para la producción de alimentos, combustibles y hasta productos farmacéuticos.
La contaminación
La disminución de la calidad del agua, especialmente por la creciente utilización de fertilizantes, también representa una gran amenaza para los ecosistemas azules. En este caso, el uso de los químicos alimenta la proliferación de algas tóxicas, que vulnera el bienestar de los animales y otras plantas con las que comparte entorno, dejándolos a muchos al borde del peligro de extinción.
Temperatura de los océanos
Desde el UNEP destacan que el aumento de las temperaturas en océanos y mares impacta de manera directa en la disminución de las especies de almas marinas. Un claro ejemplo de esto son los registros en la región de Cabo Oma, en el norte de Japón, donde la temperatura del agua de mar aumentó aproximadamente 1 ºC entre 1980 y la década del 2000. Dichos indicadores se asocian con una disminución de las algas templadas frías, incluida la Saccharina japonica.
El calentamiento de las aguas submarinas también se ha relacionado con el declive de especies en zonas templadas, por ejemplo, en la República de Corea. Por otra parte, las aguas del sureste y suroeste de Australia se han calentado más rápido que el 90 % del océano mundial, registrando un desplazamiento de las algas marinas templadas hacia el polo sur.
Respecto a estas amenazas, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente resalta que es crucial implementar acciones climáticas y oceánicas específicas e inmediatas, lo que le daría a los arrecifes de coral y demás habitantes submarinos tiempo para recuperarse.
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