Frente a la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio, las fuentes renovables se expandieron de manera notable durante la primera parte del 2026. Según un reciente informe de la SEIA, las perspectivas del mercado de EE. UU. respecto a los paneles solares y, sobre todo, de los sistemas de almacenamiento de energía, son bastante alentadoras y, hasta ahora, muestran un aumento interanual del 32 %.
La guerra en Oriente Medio, el factor clave
Los analistas destacan la guerra en Oriente Medio como un factor clave para el impulso de estos sistemas de energía renovable. Es que la escasez de petróleo, las fluctuaciones del mercado y los elevados precios llevaron a las empresas de distintos sectores a buscar una alternativa más segura, económica e independiente de los factores externos, como los conflictos internacionales o las restricciones.
En este marco, los paneles solares y los sistemas de almacenamiento de energía en batería, también conocidos como BESS, se convirtieron en la principal alternativa. Esto es algo que se puede ver en las estadísticas compartidas por la Asociación de Industrias de Energía Solar, donde confirmaron un aumento del 32 % interanual, pese a la postura de Washington a favor de los combustibles fósiles.
Según explican en el informe, la industria de almacenamiento de energía de EE. UU. instaló 9,7 gigavatios-hora de nueva capacidad durante los primeros 3 meses del 2026. No obstante, se prevé que para 2030 las instalaciones aumenten en 610 GWh de almacenamiento, lo que terminaría de confirmar la importancia de estos sistemas para los inversores, desarrolladores y operadores de redes, más que nada en un contexto de incertidumbre energética.
El análisis de la SEIA
Para la SEIA, el extraordinario primer trimestre de los BESS se debe a los valores fundamentales de su tecnología: es inmune a las fluctuaciones en los precios de los combustibles, mantiene bajos los costos de la electricidad y fortalece la seguridad energética. Y si bien la asociación confirma un mayor despliegue de estos sistemas, con pronósticos alentadores a largo plazo, teme que la agenda de Washington atente contra este progreso.
Recordemos que la administración de Donald Trump implementó medidas a favor de los combustibles fósiles y aprobó restricciones para retrasar los permisos de proyectos renovables. Desde la SEIA, esta política va en contra de los objetivos del Gobierno federal, que busca la dominancia energética. «El almacenamiento puede ayudar a Estados Unidos a satisfacer la creciente demanda de energía y fortalecer su independencia energética», aseveraron desde el organismo.
A pesar de la estrategia de Washington, la expansión de los sistemas BESS es independiente, producto de la creciente demanda de los centros de datos y diferentes empresas tecnológicas. En este marco, compañías como Google firmaron acuerdos recientemente para adquirir decenas de miles de megavatios-hora de almacenamiento de energía, ya que esto les permitirá satisfacer sus demandas, obtener estabilidad energética y mantener bajos los costos.
«El almacenamiento de energía ya no es solo para respaldo, sino una infraestructura crítica para la seguridad energética», aseveró Shan Tomouk, responsable de sistemas de almacenamiento de energía en baterías y energía en Benchmark Minerals. Es por eso que insta a Washington a facilitar los permisos para este tipo de sistemas, ya que serán cruciales para el despliegue de la IA y los centros de datos.
Proyectos en peligro
Por el momento, Donald Trump muestra una postura tajante respecto a las fuentes de energía renovable. De acuerdo a la información de la SEIA, en la actualidad hay alrededor de 467 proyectos de energía solar o sistemas de almacenamiento de energía en baterías pendientes de revisión o vulnerables a retrasos por cuestiones políticas. Se trata de una cifra que puede expandirse en caso de que el Gobierno federal no cambie su postura.
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