El océano Índico está viviendo una de sus peores crisis ecológicas.
Un gran barco petrolero de la «flota fantasma» rusa se ha varado cerca de las costas de Omán.
Este tanquero liberó un grandes cantidades de petróleo que ya cubre cientos de kilómetros cuadrados del mar.
La mancha de aceite avanza sin control hacia una zona protegida donde viven animales en riesgo, como las ballenas jorobadas y las tortugas marinas.
¿Será posible que los equipos de rescate eviten que este derrame destruya por completo uno de los lugares más importantes para la vida marina del mundo?
Cómo terminó el Caroline Bezengi encallado en una zona protegida
Todo comenzó a mediados de año, cuando el barco Caroline Bezengi navegaba hacia Asia cargado con unos 800 000 barriles de petróleo crudo.
Este barco no es un petrolero normal.
Fue construido en el año 2001 y forma parte de lo que se conoce como “flota fantasma” de Rusia, un grupo de barcos antiguos que están sancionados por la comunidad internacional.
Estos barcos transportan combustible sin tener los seguros ni los controles de seguridad que exige el resto del mundo.
Durante el viaje, el barco tuvo un grave problema frente a las costas de Yemen, donde los informes de seguridad marítima indican que hubo una explosión misteriosa a bordo.
Después del incidente, el gran barco de acero, que mide casi 300 metros, quedó sin control, sin dirección, hasta que finalmente se encalló en el fondo rocoso cerca de las islas Hallaniyat, en Omán.
Lo más preocupante es que este grupo de islas es un santuario natural frágil.
A medida que pasaron las semanas, los golpes del mar y las roturas en la estructura del barco permitieron que el agua entrara, lo que finalmente rompió los tanques.
Esto causó una fuga constante e incontrolable de petróleo.
Según las autoridades de Omán, la mancha negra ya cubre al menos 400 kilómetros cuadrados del océano.
Por qué la situación es tan grave
El barco se quedó atrapado en el peor lugar posible.
Quedó varado justo en una zona protegida que alberga especies únicas y frágiles.

Allí viven, por ejemplo, las ballenas jorobadas del mar Arábigo, las tortugas marinas y muchas aves.
Los expertos ya advierten sobre el riesgo, ya que, si el petróleo llega a los corales o a las zonas de playa más bajas, la vida marina podría tardar mucho tiempo en recuperarse.
Recuerdan el ejemplo del Exxon Valdez, donde incluso diez años después aún se encontraba petróleo bajo las rocas.
Además de la amenaza ambiental, el clima es otro problema.
La tormenta está impidiendo que los trabajos de rescate avancen.
En esa zona hay vientos muy fuertes, olas muy altas y un fondo de rocas cercano a la superficie.
Es muy peligroso acercar los barcos de emergencia para instalar barreras o sacar el crudo que aún queda en el tanque.
Cuánto crudo se ha derramado y qué pasará con el tanquero
Las autoridades marítimas de Omán aún no han podido decir cuánto petróleo salió al mar ni cuánto queda en las bodegas del petrolero.
La información es confusa porque el barco es poco transparente.
No tiene un registro naval actualizado, ya que fue retirado de la bandera de Camerún hace semanas, antes del accidente.
Mientras los equipos de emergencia piensan en usar dispersantes desde el aire para romper la mancha de petróleo en el océano, aumenta la preocupación sobre los riesgos que representan estos barcos viejos y sin seguros que viajan por rutas importantes.
El futuro del Caroline Bezengi sigue sin definirse, pero la mancha de petróleo que deja atrás ya es una de las peores crisis ambientales de la región en años.
En resumen, el hundimiento del Caroline Bezengi muestra el peligro que tienen los barcos sin reglas claras para los océanos.
Mientras Omán y los expertos intentan detener la llegada del crudo, la vida marina en la zona enfrenta una amenaza grave que requiere medidas urgentes, no solo en el mar, sino también en la supervisión del transporte de petróleo en todo el mundo.
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