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Energía

Una sequía histórica dejó sin suficiente agua a uno de los reactores nucleares rumanos y tuvieron que apagarlo, para ganar tiempo y evitar apagar el segundo, volaron rocas y barcos con explosivos en un intento de crear una presa improvisada que desviara el caudal hacia el sistema de refrigeración

Por Skarlett Soto · 13 agosto, 2026 · 7:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Una sequía histórica dejó sin suficiente agua a uno de los reactores nucleares rumanos y tuvieron que apagarlo, para ganar tiempo y evitar apagar el segundo, volaron rocas y barcos con explosivos en un intento de crear una presa improvisada que desviara el caudal hacia el sistema de refrigeración
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El río Danubio ya no tenía suficiente agua para mantener funcionando con normalidad los reactores de Cernavodă.

La sequía había llevado el nivel del río a un punto tan bajo que Rumanía tuvo que apagar uno de los reactores como medida de precaución.

Y el segundo podía correr la misma suerte.

Para intentar evitarlo, las autoridades recurrieron a una solución bastante extrema: explosivos, toneladas de piedra y varias barcazas que serían hundidas para intentar llevar más agua hacia la central.

Pero ¿cuánto tiempo puede funcionar una solución así cuando el verdadero problema es que cada vez hay menos agua?

El Danubio dejó de proporcionar el agua que necesitaban los reactores de Cernavodă

A finales de julio, la situación en el río Danubio se volvió muy complicada.

El nivel del agua cayó tanto que la empresa estatal tuvo que apagar el primer reactor de la planta de Cernavodă como medida de precaución.

Para enfriar sus sistemas, la central necesita mover enormes cantidades de agua del río.

El problema fue que el caudal había caído a niveles extremadamente bajos y mantener los reactores funcionando se volvió cada vez más difícil.

Cuando se apagó la Unidad 1, la atención pasó inmediatamente a la Unidad 2.

Si el nivel del Danubio continuaba bajando, ese reactor también podía tener que detenerse.

Y no era un problema menor.

La central de Cernavodă normalmente genera alrededor del 18 % de la electricidad de Rumanía, por lo que perder también el segundo reactor habría complicado todavía más el suministro eléctrico del país.

Las autoridades necesitaban ganar tiempo.

Y para conseguirlo decidieron intervenir directamente en la forma en que el agua del Danubio se repartía antes de llegar a la central.

La drástica decisión de Rumanía 

Para evitar que también se apagara la Unidad 2, las autoridades pusieron en marcha un plan de emergencia cerca del brazo de Bala, unos 60 kilómetros río arriba de la central.

Primero utilizaron explosivos para retirar parte de una formación rocosa que interfería con la operación.

reactor-agua
Sistema de refrigeración de un reactor nuclear

Después llegó la parte más llamativa.

El plan contemplaba cargar varias barcazas con grandes cantidades de piedra y hundirlas deliberadamente para formar una especie de presa temporal bajo el agua.

La idea era restringir parte del caudal que se desviaba por ese brazo del Danubio y conseguir que una mayor cantidad continuara por la ruta que alimenta la central nuclear.

En otras palabras, no estaban creando más agua.

Estaban intentando aprovechar mejor la poca que quedaba.

La situación era urgente.

Según los informes emitidos por Nuclear Electrica, si el nivel continuaba descendiendo, la Unidad 2 también podía tener que apagarse en cuestión de días.

La maniobra buscaba conseguir algo de margen y mantenerla funcionando durante más tiempo.

La solución puede recuperar el caudal durante días, pero no elimina el problema

El uso de explosivos, piedras y barcazas buscaba ganar tiempo.

Pero no podía solucionar el verdadero problema.

La operación únicamente cambiaba cómo se distribuía el agua disponible en el Danubio, que seguía estando en niveles extremadamente bajos.

Y Rumanía no era el único país de la región enfrentando dificultades.

Serbia había reducido su producción hidroeléctrica por los bajos niveles de los ríos, mientras que en Hungría las condiciones del Danubio también generaban preocupación alrededor de la central nuclear de Paks.

La situación muestra cómo los fenómenos climáticos extremos pueden afectar directamente la manera en que producimos electricidad.

Aunque una central nuclear no necesita viento ni sol para generar energía, algunas instalaciones sí dependen de disponer de suficiente agua para refrigerar sus sistemas.

Y cuando esa agua empieza a faltar, incluso una enorme central puede encontrarse con un problema difícil de resolver.

Lo ocurrido en Cernavodă deja una imagen difícil de olvidar.

Rumanía llegó al punto de utilizar explosivos y preparar barcazas cargadas de piedra para intentar mantener suficiente agua llegando hasta una central nuclear.

La maniobra podía comprar algo de tiempo.

Pero también dejó al descubierto una vulnerabilidad mucho más difícil de solucionar: ninguna presa improvisada puede hacer que llueva.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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