Los sistemas de agua dulce se ven fuertemente amenazados por la actividad humana y por la aceleración del calentamiento global. Según el WRI, este escenario resulta alarmante, no solo para sus ecosistemas, sino también para el bienestar humano y para las economías regionales. Es por eso que las autoridades internacionales planifican nuevas acciones coordinadas urgentes que permitan solucionar esta problemática.
La importancia de los sistemas de agua dulce
Las turberas, los ríos, lagos y manglares son espacios muy importantes, aunque muy escasos, ya que representan tan solo el 1 % de la superficie terrestre. Pese a ello, poseen un alto valor para la cadena biológica: albergan prácticamente el 10 % del total de especies conocidas y sometidas a alguna evaluación por el hombre en el planeta. Además, brindan servicios esenciales para el plante, como la depuración de aguas y el almacenamiento de carbono.
Según detalla el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), los humedales son capaces de retener hasta el 25 % del carbono de los suelos, lo que resulta esencial para el bienestar de espacios verdes y para la resiliencia ante el cambio climático. También proporcionan salvaguardas para inundaciones y para incendios, consolidándose como un escudo protector ecológico indispensable.
En los últimos años, los sistemas de agua dulce sufrieron una notable degradación, lo que deja entrever el descuido del humano y la notable aceleración del calentamiento global. Frente a la amenaza que esto representa, el WRI planifica distintas acciones para discutir la urgencia de esta problemática y coordinar estrategias conjuntas que apunten a la resiliencia de estos espacios.
Acciones urgentes ante esta problemática
A través de su cuenta oficial de X, el Instituto de Recursos Mundiales prepara un webinar, el cual contará con la participación de expertos de todo el mundo dispuestos a preparar una respuesta eficiente ante esta amenaza. «Ya no podemos tratar los ecosistemas de agua dulce como un asunto secundario», expresó Michele Thieme, vicepresidenta y subdirectora de Agua Dulce del Fondo Mundial para la Naturaleza.
En esa línea, la directiva sostuvo que el mundo necesita con urgencia un enfoque integran que involucre a todo el gobierno y a toda la sociedad. «Necesitamos un sistema que priorice la salud de los sistemas de agua dulce en las decisiones sobre agricultura, infraestructura, energía y finanzas», advirtió, remarcando que esto será crucial en el desarrollo próspero de la sociedad, desde la alimentación y la energía hasta la salud.
Las autoridades internacionales consideran que las acciones para abordar la crisis hídrica deben alinearse con los objetivos climáticos dispuestos para el 2030. Asimismo, la prioridad debe estar puesta en la detención de la degradación de las turberas y en la recuperación de las turberas degradadas, las cuales son necesarias para resguardar los servicios ambientales de estos espacios y la limitación de las alteraciones del ciclo del agua.
Tal como señaló Michel Thieme, el WRI resalta que un cambio solo será posible si se refuerza la gobernanza internacional respecto a estos espacios. Una agenda política con más acciones concretas, más marco institucional y más inversiones permitirá cumplir con el objetivo. No obstante, también precisará de la articulación de los sectores alimentarios e industriales.
Desafíos que enfrentan estos sistemas en el mundo
Actualmente, el cambio climático trajo aparejados algunos desafíos que amenazan los sistemas de agua dulce en el mundo. El aumento de la escasez de agua potable y la pérdida de ecosistemas son dos de las problemáticas más notables en la actualidad. No obstante, en la lista también se encuentran las sequías globales, el derretimiento de los glaciares y las bajas de reservas de agua dulce, lo que genera a la vez otro gran problema: el aumento de la inseguridad alimentaria.
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