El Gobierno de Donald Trump confirmó la eliminación de las normas que limitan la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que pueden emitir las centrales eléctricas de gas y carbón. Un paso más hacia una nueva iniciativa para las protecciones climáticas y del aire limpio.
La decisión fue anunciada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) durante una reunión de ministros de Energía del G20 realizada en Houston, Texas, la cual constituye uno de los principales retrocesos regulatorios en materia climática impulsados por el Gobierno de Estados Unidos.
El administrador de la EPA, Lee Zeldin, defendió esta medida y cuestionó las políticas energéticas implementadas durante administraciones anteriores. Según afirmó, durante más de una década se aplicaron restricciones que perjudicaron al carbón, mientras que el Gobierno de Trump busca recuperar el protagonismo de fuentes de engería convencionales.
En este sentido, la EPA sostiene que la eliminación de las regulaciones actuales permitirá ahorrar alrededor de 310 000 millones de dólares al reducir los costos de la generación eléctrica y ampliar así el aprovechamiento de los recursos energéticos, especialmente el carbón y el gas natural.
Por lo tanto, esta decisión implica dejar sin efecto las normas establecidas en 2024, las cuales exigían a determinadas centrales reducir significativamente sus emisiones o incorporar tecnologías capaces de capturar el dióxido de carbono generado durante la producción de electricidad.
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