El estado de los manglares del mundo presentó un avance positivo en décadas; por primera vez, la extensión de estos ecosistemas ha crecido. Así lo determinó la Alianza Mundial de Manglares (GMA), cuyos esfuerzos por restaurar a los manglares comienzan a dar sus frutos. Su conservación es un paso relevante para la mitigación del impacto climático y la protección de la biodiversidad.
Aumentan los ecosistemas de manglares del mundo
De acuerdo con el informe más reciente sobre el estado de los manglares de la Alianza Mundial de Manglares (GMA), estos ecosistemas, por primera vez en décadas, han presentado una mayor extensión en cuanto a los bosques de manglares, a pesar de que los bosques primarios siguen desapareciendo.
Por fortuna, luego de muchas décadas con pérdidas de manglares, la extensión de estos ecosistemas en el mundo va en aumento. Mediante una cobertura extensa con diversos estudios científicos en varias regiones del mundo, los manglares no han retrocedido en cuanto a su extensión; por el contrario, están revirtiendo esa desaparición.
No obstante, el informe resalta que, a pesar de la buena noticia, los bosques primarios de manglares siguen desapareciendo en varias regiones del mundo. Esta situación motiva nuevas estrategias enfocadas en revertir los daños y proteger, restaurar, así como gestionar los manglares para las futuras generaciones.
Los manglares pueden revertir el impacto del cambio climático
El papel de los manglares como mitigador del cambio climático representa un recurso fundamental. Estos ecosistemas son capaces de almacenar gran cantidad de biodiversidad y ofrecen un medio de sustento para millones de personas. Además, los más de 37 millones de acres de manglares por el mundo son parte esencial de protección e ingresos para comunidades.
Son capaces de absorber dióxido de carbono y protegen las costas de inundaciones, por lo que su función es relevante para los ecosistemas sanos. Aunque los avances son buenas noticias, no compensan directamente la enorme pérdida de bosques antiguos durante el último siglo.
Con datos sobre los manglares desde 1985 hasta 2025, los nuevos mapas resaltan la desaceleración gradual de las pérdidas durante los últimos 40 años y, hace aproximadamente diez años, un cambio hacia un saldo positivo. Alrededor del 65 % de los nuevos manglares se encuentran en zonas donde antes no crecían, y en muchos casos, prosperan gracias a los sedimentos depositados en las aguas costeras como consecuencia de la deforestación y la erosión tierra adentro.
No obstante, los avances pueden impulsar que se tomen cambios transformadores en beneficio de estos ecosistemas de alto valor. Entre las causas de esta pérdida se incluyen la deforestación directa, la conversión de tierras en zonas urbanas, la minería mal planificada y la contaminación por petróleo.
Detener la pérdida de ecosistemas se ha convertido en una necesidad global
Mitigar el impacto climático dejó de ser un pedido para convertirse en una necesidad. Como los manglares son ecosistemas de gran relevancia como contribución a la protección ambiental, los esfuerzos por detener su pérdida y aumentar su extensión deben ser mayores y con acciones claras a nivel global.
Otro punto que consideran los expertos en el informe es que se debe detener cualquier pérdida de manglares originales, puesto que los manglares recién establecidos no pueden considerarse como reemplazos. El objetivo revisado exige duplicar la protección con una meta mínima del 30 % y alcanzar el 90 % cuando la protección actual supere el 45 %.
También se hace hincapié en otras formas de protección de manglares, señalando que en muchos países, las normativas nacionales suelen ofrecer al menos protección parcial a todos los manglares. La restauración lleva tiempo, pero es posible restaurar ecosistemas amenazados a fin de proteger el planeta y mitigar los efectos del cambio climático.
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