Luego de atravesar largos períodos históricos y épocas de severas pérdidas estructurales a escala mundial, los manglares vuelven a recuperar de una forma rápida y sorprendente grandes porciones de terreno a través de las distintas costas del planeta. De un modo realmente asombroso y paradójico, los rigurosos datos científicos actuales apuntan a que este sorprendente y rápido renacer biológico es generado principalmente por fuerzas ambientales fuertemente destructivas: el continuo incremento del calentamiento global inducido por el ser humano y la continua deforestación de los grandes bosques continentales del interior del continente.
Las tasas de recuperación y el debate de los expertos
No se debe olvidar que, a diferencia de los sombríos datos que arrojaban los mejores científicos del mundo en 2007, los reportes satelitales más recientes demuestran que el crecimiento vegetativo de los manglares está muy por encima de todas las pérdidas, unas cifras reflejadas en el estudio que publicó la Universidad de Tulane también demuestra que el nuevo crecimiento forestal entre 2010 y 2023 se ha recuperado correctamente en una vasta extensión de aproximadamente 3000 millas cuadradas de costa, superando así el estimado de severas pérdidas históricas en la biomasa que eran también aproximadas a las 6000 millas cuadradas.
En definitiva, la cobertura global neta de todo este ecosistema costero ha vuelto a sus altos niveles métricos, que también fueron los últimos que pudieron documentarse y ser observados en los años de esplendor de la década de 1980. Sin embargo, estos hallazgos satelitales optimistas han de revelar las cifras de pérdidas-salubridad, pero existe una gran resistencia y un esforzado debate para la comunidad muy estricta de ecologistas. Expertos como Norman Duke, destacado investigador de la Universidad James Cook, insisten fervientemente en que no se debe bajo ninguna circunstancia confundir ciegamente el volumen o la cantidad física de biomasa vegetal con su verdadera calidad ecológica y resiliencia biológica.
La sedimentación inducida por la deforestación y el aumento térmico
El principal e inesperado impulso que propulsa este crecimiento acelerado de la vegetación por infinidad de millas de línea costera da con el muy intenso caudal de sedimentos que transporta la red fluvial. Resulta muy perturbador tratar de entender y aceptar la increíble paradoja ecológica que se oculta tras el fenómeno: la inmensa mayoría de estos frondosos manglares costeros logran regresar y afianzarse en el ecosistema gracias a la implacable destrucción comercial de los bosques continentales.
Al talar regularmente los grandes y frondosos árboles de la parte alta de las diferentes cuencas fluviales continentales, los suelos desnudos se desestabilizan, sufren altísimas tasas de erosión bajo la lluvia y, a la vez, arrojan ingentes cantidades de sedimento arenoso de valor incalculable al agua que fluye a los estuarios que lo conducen a formar extensos y perfectos bancos de lodo donde estos árboles crecen y se nutren.
Paralelamente a esta brutal erosión continental provocada por el ser humano, el casi continuo cambio climático desempeña también un papel central al expandir todo el entorno geográfico de habitabilidad de los pequeños manglares.
La reforestación activa frente a la regeneración biológica natural
Las autoridades ejecutivas comenzaron a tomar conciencia de su obligación probablemente a partir del catastrófico tsunami que arrasó y diezmó muchas comunidades costeras del océano Índico durante el año 2004. A raíz de este efecto, muchas naciones comenzaron a invertir, en poco tiempo, cientos de millones de dólares en proyectos apresurados de reforestación costera, los cuales eran la manera de restablecer las defensas naturales.
Wetlands International advierte duramente, en sus informes operativos, que la gran mayoría de esas asombrosas plantaciones fueron un tremendo fiasco y totalmente y completamente inútiles. Tal y como muestran las estadísticas ambientales de frías y atónitas cifras que los organismos correspondientes han fijado, el 80 % del total ha muerto por completo y se ha perdido de modo trágico.
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