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Cuando escasea la comida, las hormigas «apagan» parte de su cuerpo para enviar hasta el 45 % de su energía al cerebro y mantenerlo funcionando casi al máximo

Por Skarlett Soto · 7 noviembre, 2026 · 6:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Cuando escasea la comida, las hormigas «apagan» parte de su cuerpo para enviar hasta el 45 % de su energía al cerebro y mantenerlo funcionando casi al máximo
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Una hormiga puede pasar varios días sin comer y estar cerca de morir de hambre. Aun así, todavía es capaz de reconocer a otras hormigas y defenderse de posibles amenazas.

Eso fue lo que descubrieron unos investigadores al estudiar a las obreras de la especie Tetramorium immigrans.

Lo que más les llamó la atención fue cómo respondía su organismo a la falta de alimento. Mientras el cuerpo reducía considerablemente su gasto de energía, el cerebro seguía consumiendo casi lo mismo.

Así, este pequeño órgano llegó a representar cerca del 45 % de toda la energía que utilizaban las hormigas.

Y lo curioso es que no necesitaba gastar más para alcanzar ese porcentaje.

Por qué el cerebro de las hormigas consume tanta energía

El cerebro de una hormiga obrera representa apenas el 5 % de su masa corporal. Sin embargo, en condiciones normales utiliza entre el 24 % y el 30 % de la energía que consume el animal.

Cuando la comida escasea, las hormigas empiezan a gastar menos energía. Su metabolismo disminuye, pero el cerebro mantiene un consumo relativamente estable.

Por eso, cuando los investigadores observaron que este órgano llegaba a representar el 45 % del gasto total, no significaba que estuviera trabajando más.

En realidad, era el resto del cuerpo el que estaba consumiendo menos.

Algo parecido ocurre en los seres humanos. Nuestro cerebro representa alrededor del 2 % del peso corporal, pero utiliza cerca del 20 % de la energía que gastamos en reposo.

Por supuesto, eso no significa que las hormigas tengan capacidades mentales parecidas a las nuestras. Lo que muestra la comparación es que el cerebro puede necesitar mucha energía, incluso cuando ocupa una parte pequeña del cuerpo.

Qué hacen las hormigas cuando están a punto de morir de hambre

Los investigadores también querían saber si la falta de alimento afectaba el comportamiento de las hormigas.

Y encontraron algo interesante.

Algunas obreras estaban a pocos días de morir de hambre, pero todavía podían distinguir a las compañeras de su colonia y reaccionar agresivamente ante hormigas competidoras.

Según explicó la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Boston, durante las pruebas estas respuestas fueron comparables a las de las hormigas que habían recibido alimento.

Para estos insectos, reconocer quién pertenece a su colonia es importante. Viven en grupos numerosos y necesitan identificar a sus compañeras, pero también a los individuos que podrían representar una amenaza.

Que las obreras conservaran esas respuestas después de varios días sin comer llamó la atención de los investigadores.

Aunque hay un detalle importante: esto no significa que el hambre no las afectara.

El estudio comprobó que podían seguir realizando determinadas tareas sociales, pero no que todas sus funciones cerebrales permanecieran intactas.

Qué tiene que ver este comportamiento con el «cerebro egoísta»

Existe una hipótesis conocida como la del «cerebro egoísta» que podría ayudar a explicar lo que ocurre.

La idea es bastante sencilla: cuando el organismo tiene poca energía disponible, el cerebro puede mantener su consumo mientras otras partes del cuerpo reducen el suyo.

Los resultados observados en las hormigas coinciden con ese patrón.

Pero no significa que estos insectos decidan reservar energía para su cerebro. No son conscientes de ese reparto ni eligen qué órganos deben consumir menos.

Es una respuesta del organismo ante la falta de alimento.

Lo que todavía no está claro es cómo consigue mantener el metabolismo cerebral durante tanto tiempo ni si otras especies de hormigas hacen lo mismo.

También hay que tener en cuenta que conservar algunas respuestas sociales no significa que puedan resistir el hambre indefinidamente.

Por ahora, los investigadores saben que estas obreras pueden seguir reconociendo a otras hormigas y reaccionando ante competidoras incluso cuando están muy debilitadas.

El hallazgo ayuda a entender por qué el cerebro sigue siendo una prioridad para el organismo cuando la energía escasea. En estas hormigas, al menos, algunas funciones importantes se mantienen hasta una etapa muy avanzada de la falta de alimento.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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