El uso de inteligencia artificial (IA) está generando beneficios en la conservación y preservación de la biodiversidad, pese a sus riesgos. Siempre se asume que la tecnología y los avances son parte esencial de la crisis climática y ambiental que vive el planeta, pero también podrían funcionar como una herramienta de mitigación y transformación, si se usa de forma responsable.
La inteligencia artificial y su paradoja con la crisis ambiental
La tecnología y los avances de la misma han causado que el consumo sea cada vez mayor, más componentes, más minerales, más energía; el mundo se sobreexplota para cubrir la alta demanda de la actualidad. Según la ONU, la inteligencia artificial genera grandes consecuencias e impactos ambientales significativos.
En cuanto a los centros de datos con IA, se prevé que se multipliquen a medida que los proyectos obtengan sus permisos en EE. UU., y el grave conflicto es que muchos de ellos planean generar electricidad a través de combustibles fósiles como plantas de gas natural. Ese consumo mayor y altas emisiones de gases de efecto invernadero provocan nuevas presiones a las redes eléctricas.
Sin embargo, según un estudio de Reuters, diversas agencias ecologistas están usando a la inteligencia artificial como una herramienta para proteger el ambiente. Es contradictorio y suena a una paradoja, pero descubrieron que la tecnología usada de forma consciente y responsable puede ser una solución más que un problema.
El uso de inteligencia artificial para proteger la biodiversidad supera los beneficios contra los riesgos
Reducir la brecha digital ha generado beneficios en zonas agrícolas, y en el caso del uso de la IA, solventa problemas de manera rápida. Los sistemas de la inteligencia artificial piensan a un ritmo que ningún humano podría; recaudan información en segundos, crean planes para la toma de decisiones y facilitan la gestión y vigilancia de ecosistemas.
Por lo tanto, grupos ambientales por el mundo aprovechan sus bondades tecnológicas para resolver necesidades. Por ejemplo, a través de la IA pueden analizar bases de datos de gran tamaño en poco tiempo; esto funciona para evaluar comportamientos animales en peligro, actividades comerciales y su impacto ambiental, así como predicciones y simulaciones.
Tareas que tomarían años en completarse bajo un grupo de personas; a la IA le toma solo minutos y la transformación de esos datos en información relevante para la toma de decisiones es de gran beneficio para el ambiente. Una forma de aprovechar los recursos tecnológicos en beneficios ambientales.
Países como Turquía buscarán abordar este tema en la COP31, con el fin de fomentar el uso de inteligencia artificial a través de prácticas sostenibles que permitan mayores beneficios ante los riesgos. El uso de fuentes renovables y una planeación adecuada para evitar sobreexplotar y exponer el ambiente ante la IA deben ser prioridad.
Las organizaciones ambientales reducen los impactos al ambiente
La inteligencia artificial tiene la facilidad de transformación de datos en información medible y útil. Por lo tanto, si se usa responsable y bajo prácticas sostenibles, para los grupos ambientalistas sus beneficios superan a los costos. Trabajos con foco ambiental en protección y preservación que anteriormente costaban esfuercos económicos y de tiempo; ahora pueden resolverse en poco tiempo.
A pequeña escala, el uso de la IA mejora la productividad agrícola, y casos de éxito se evidencian en todo el mundo. No obstante, las organizaciones afirman que no apoyan la expansión de centros de datos, puesto que entre más personas usen la IA y pongan en riesgo las redes, mayores serán los costos ambientales. La AIE estima que Estados Unidos contendrá la mayor parte del crecimiento de centros de datos de IA para 2030, por lo que urge estrategias de uso responsable y bajo principios sostenibles.
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