A veces, los fabricantes de coches patentan una tecnología poco convencional para proteger una idea, eso es lo que hizo Ferrari con su reciente creación, que es, cuanto menos, extrema. Se trata de un coche deportivo híbrido con motor de combustión interna alimentado por hidrógeno, ¡pero al revés!
Esto podría ser un obstáculo para Olinia, el auto eléctrico mexicano que busca ofrecer una alternativa accesible y sostenible para la movilidad urbana. Sin embargo, la implementación de tecnología como esta pueden ser un desafío competitivamente con los autos eléctricos que buscan ser parte del mercado y posicionarse en el mismo.
¿Cómo es el motor al revés de Ferrari?
El motor de combustión es de seis cilindros en línea, alimentado con gas hidrógeno. Se trata de un motor en línea porque esa configuración proporciona espacio para los tanques de hidrógeno a ambos lados del mismo. El motor también está montado al revés, es decir, el cigüeñal está en el punto más alto, mientras que la culata se encuentra directamente sobre la carretera.
La lógica detrás de esto, es que ahora el transeje se puede colocar más arriba en el motor, lo que significa que se puede instalar un difusor más agresivo en la parte trasera del automóvil. Algunos aviones de combate de la Segunda Guerra Mundial tenían motores invertidos como este, por lo que no es algo completamente inaudito.
El mismo difusor agresivo sería posible sin esta disposición inusual, pero el coche sería mucho más largo, y el documento insiste en que una distancia entre ejes corta es muy importante.
Las peculiaridades no terminan ahí. El motor cuenta con inducción forzada, pero la patente describe varios métodos con los que se puede lograr esta inducción forzada. En una realización, consta de dos compresores centrífugos montados coaxialmente a cada lado de un solo motor eléctrico. La energía para accionar eléctricamente los compresores, se da durante el frenado por la unidad de tracción delantera.
Un avance tecnológico o una jugada audaz con este motor
Aunque uno podría preocuparse por la posible utilidad de un motor al revés, la patente aborda esas preocupaciones. Las bombas de aceite y refrigerante son accionadas desde los árboles de levas, por ejemplo, lo que las coloca en la parte inferior del motor, al alcance de los técnicos. Una parte del difusor también es una cubierta del motor y se puede quitar para acceder a los componentes vitales.
El sistema de Ferrari es, en pocas palabras, un auto deportivo híbrido, con tracción total, motor de seis cilindros en línea y sobrealimentado por combustión de hidrógeno.
Exceso de innovación según escépticos
De acuerdo con otros medios, como Autoguide, se refieren a esta patente de una manera escéptica y posiblemente negativa. En sus propias palabras, el medio describió la tecnología como “impía” y “un sacrilegio” que una marca como Ferrari decidiera considerarla. Sin embargo, el propio diseñador, Favaretto, compartió un artículo para defender las ideas y amplía aún más las ideas expuestas en las patentes y señala que Ferrari fabricó en el pasado un motor de seis cilindros en línea basado en el V-12 de Lampredi.
«Con los conceptos básicos de la física del hidrógeno hay que olvidarse de todo lo que se sabe sobre cómo diseñar un coche. Hablar es fácil», asegura Favaretto.
Todo esto es un episodio muy interesante. El escepticismo es apropiado cuando se habla de ideas tan radicales, naturalmente, pero una empresa como Ferrari, con acceso a técnicas avanzadas de fabricación interna y a ingenieros muy talentosos, tiene toda la capacidad para ejecutar un proyecto tan audaz y darle pelea a los coches eléctricos como el mexicano Olinia.
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