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ALIMENTACION

Col romanesco

<p>Su hipnótica belleza cautiva la mirada pero probarla depara todavía más sorpresas y grandes beneficios para la salud.</p>

Por Redacción · 31 enero, 2008 · 12:57 p. m. · 3 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Col romanesco
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Su hipnótica belleza cautiva la mirada pero probarla depara todavía más sorpresas y grandes beneficios para la salud.

Pertenece a la familia de las crucíferas o brasicáceas, junto a coles, brécol, coliflor, nabos, rábanos, berros, rúcula, cúrcuma, mostaza o colza. Es, en realidad, una inflorescencia incapaz de producir flores verdaderas, lo que se cree que sucedió a partir del siglo XV. Al contrario de lo que se suele decir, no se trata de un híbrido entre coliflor y brécol, sino de una variedad verde de coliflor italiana, que son las más antiguas. También hay coliflores de color violeta y amarillo, pero ninguna tiene esa forma tan singular.

La col romanesco está en los mercados de septiembre a abril. Se cultiva sobre todo en Italia, España, la Bretaña francesa y el sur de Inglaterra. España planta más del 30% del total europeo.

Un tesoro para la salud

Anticolesterol
Una fibra soluble, el pectato de calcio, muy abundante también en las zanahorias, contribuye a controlar y disminuir el nivel de colesterol sanguíneo.

Diurética
Consumir romanesco puede también beneficiar a los riñones, debido a su efecto ligeramente diurético y depurativo de toxinas.

Anticancerígena
En la col romanesco abundan los glucosinolatos, unos compuestos que permanecen inactivos hasta que reaccionan con la enzima mirosinasa. Entonces se transforman en isotiocianatos, unas moléculas de probada acción anticancerígena que ayudan al organismo a expulsar sustancias contaminantes precursoras de la enfermedad, inhiben la división celular que da lugar a los tumores y estimulan la muerte de las células ya formadas. Para que se produzca esa reacción, la romanesco debe cortarse, trocearse o masticarse. La cocción detiene la formación de los isotiocianatos, por lo que no es mala idea dejarla unos minutos cortada antes.

Cardiosaludable
Algunos estudios parece que apuntan a que un elevado consumo de crucíferas suele ir asociado a bajas concentraciones de homocisteína en la sangre, una sustancia que se considera factor de riesgo para los trastornos cardiovasculares.

Protectora del cerebro
Los primeros resultados de un estudio sobre diversos aspectos de la memoria parecen indicar que el consumo regular de verduras de la familia de la col podría ayudar en la lucha contra la pérdida de facultades mentales asociada a ciertas enfermedades degenerativas.

Una crujiente delicia
Después de quedarnos fascinados con esta preciosidad, lo primero que podemos hacer con ella es probarla tal cual, cruda. Primero se lava bien, incluso dejándola en un breve remojo. Cruda, además de brindar más nutrientes, resulta más digestible, siempre que, por supuesto, se mastique bien. Se puede preparar en ensaladas, como crudités acompañada de otras verduras y salsas para mojar. También se puede añadir con el mismo fin a sopas de miso, caldos y cremas al ir a servirlos.
El vapor, el estofado, el papillote o el salteado breve son opciones muy adecuadas para su cocción, y de hecho suelen ser las más frecuentes. Si se quieren texturas firmes bastan 10 minutos; para dejarla tierna y pierda su bonito color lima harán falta de 20 a 30.

Luciano Villar (cocinero)

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