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viernes, 6 de noviembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Clima

La ONU alerta que la intensificación de El Niño agravará las inundaciones, sequías y olas de calor extremo

Por Luz Vaquero · 6 noviembre, 2026 · 9:08 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La ONU alerta que la intensificación de El Niño agravará las inundaciones, sequías y olas de calor extremo
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La situación climática mundial se encuentra en la antesala de un cambio meteorológico devastador. Las recientes alertas de las Naciones Unidas y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierten que la consolidación del fenómeno de El Niño continuará intensificándose a medida que el planeta experimenta temperaturas históricamente altas, aumentando drásticamente los riesgos de sequías, inundaciones y olas de calor extremo. Este fenómeno recurrente puede asestar un golpe masivo a las economías. Se estima que 50 millones de la población mundial van a verse abocados a la crisis del hambre, advirtió Celeste Saulo, directora de la OMM. 

Impactos desiguales y riesgos en Centroamérica

La principal característica destructiva de El Niño es la capacidad de mover los patrones de lluvias miles de millas del Pacífico tropical, provocando severas inundaciones en unas regiones mientras seca por completo otras zonas agrícolas vitales.

Entre septiembre y noviembre de 2026, el pronóstico es de lluvia por debajo de lo normal en toda América Central, en el Caribe y en gran parte del norte de Sudamérica, en completo contraste con el norte y el sur de América del Sur, donde se auguran condiciones muy húmedas hacia finales de año. Ya se ha producido el impacto en el llamado Corredor Seco de Centroamérica donde las altas temperaturas han devorado la primera temporada agrícola.

Evaluaciones rápidas realizadas en 354 comunidades de Guatemala, Honduras y El Salvador han indicado que cerca del 80 % de las familias que cultivan maíz constataron pérdidas totales de entre el 75 % y el 100 % de sus cultivos, y más de 91 000 hogares rurales están expuestos a la inseguridad alimentaria total. Esto es la ruina en forma de deudas, de reducción de ingresos y del agotamiento total de las reservas de alimentos y con ello viene un sombrío panorama para la próxima siembra de la temporada «postrera».

Desigualdades climáticas en el Caribe y en Sudamérica

Al mismo tiempo que este ciclo de patrones climáticos naturales alcanza la misma intensidad a partir de finales de 2026 hasta inicios de 2027, el peligro de escasez de agua vuelve a propagar la presión operativa en otras latitudes del continente. Países como Haití, Cuba, Colombia y Venezuela arrastran un peligro generalizado y verdaderamente inquietante de padecer sequías duraderas, olas de calor y un alto potencial de incendios forestales. Solo en la tierra colombiana, un índice nacional estima que más de 4,3 millones de personas son muy vulnerables a sufrir interrupciones críticas de su acceso al agua potable. 

No obstante, el carácter errático de El Niño implica que lo que seca una parte del mundo inunda otra. En una disyuntiva manifiesta con la sequía caribeña, los sectores del noroeste de América del Sur y de las zonas más meridionales del subcontinente suramericano podrán contar con condiciones climáticas de humedad extraordinarias y puntuales. Específicamente, las regiones costeras de Ecuador y Perú enfrentan un panorama de precipitaciones superiores a lo normal desde finales de 2026, lo que incrementa exponencialmente los riesgos de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.

Consecuencias logísticas y la necesidad de movilizarse

Esta gravísima reducción de las precipitaciones en las regiones productivas más relevantes no solo afecta a los hogares de las zonas urbanas y de la población rural, sino que va interrumpiendo paulatinamente el comercio internacional y la logística del transporte marítimo del continente.

La grandísima cuenca del Canal de Panamá ha estado, en este sentido, extremadamente seca, en niveles extremadamente bajos, lo cual provoca el establecimiento de la aplicación de las reducciones operativas que se han de aplicar de forma temporal durante el tránsito diario de los grandes buques de carga. Esta ineludible restricción logística está metiendo mucha presión sobre el costo del flete comercial, lo cual va a implicar un incremento exponencial del costo de los productos alimentarios básicos y también de los insumos agrícolas para toda la región. 

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Luz Redactora
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