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domingo, 18 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Economía

La implementación de financiación climática previa a los desastres fortalece la resiliencia de las comunidades vulnerables según la UNDRR

Por Luz Vaquero · 18 octubre, 2026 · 7:21 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La implementación de financiación climática previa a los desastres fortalece la resiliencia de las comunidades vulnerables según la UNDRR
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Para las organizaciones humanitarias y las comunidades perjudicadas, la acción anticipatoria es una forma de permitir la planificación de decisiones informadas antes de que se produzca una crisis, para ahorrar tiempo y recursos mientras se evitan la pérdida de medios de subsistencia y el desplazamiento forzado. En la sequía causada por El Niño durante el periodo 2023-2024, esta acción anticipatoria ayudó a 1,6 millones de personas a proteger cultivos y seguridad alimentaria en general. Las ventajas económicas de la intervención temprana son claras para todos: la FAO estima que cada dólar introducido en la acción anticipatoria puede generar hasta US$7 en beneficios y ahorros de pérdidas para las personas vulnerables.

Financiación anticipada y en función de umbrales de activación

Un plan de acción anticipada constituye un conjunto de intervenciones acordadas y financiadas previamente, que se ejecutan automáticamente una vez que los pronósticos meteorológicos alcanzan un umbral de activación predefinido. Este umbral técnico puede ser, por ejemplo, una previsión concreta de la velocidad del viento para una tormenta que se aproxima o un concreto volumen de flujo de agua río arriba en un área inundable.

Cuando se alcanza el umbral, de manera automática se libera el dinero del fondo para la entrega de materiales, evacuaciones preventivas o refuerzos de estructuras e infraestructuras, evitando así los acostumbrados retrasos burocráticos por la toma de decisiones durante las primeras fases de la crisis. Sin embargo, a pesar de su probado éxito e importancia para luchar contra los efectos de la crisis en el corto plazo, y según un informe del Centro de Protección contra Desastres, tan solo el 0,2 % de la financiación humanitaria notificada al CAD de la OCDE, es decir, US$78 millones, se utilizó para la respuesta anticipada.

Modelos predictivos y el refuerzo de la preparación local

La planificación anticipada requiere la integración sistemática de un conjunto de disciplinas expertas, en el marco del uso de modelos climáticos y de previsiones meteorológicas, con información de la situación de riesgo, proveniente de las imágenes satelitales, así como de datos demográficos de poblaciones. Mientras las sistemáticas organizaciones humanitarias van incorporando todo este tipo de análisis complejo en su trabajo, surge la emergente necesidad de utilizar nuevos perfiles profesionales que conozcan tanto la operativa de la entrega logística como la complejidad técnica de los pronósticos.

En el plano del territorio, la acción anticipatoria permite mayor coordinación y participación de la comunidad, ya que las actividades de contingencia y la elección de los mejores proveedores tienen lugar mucho tiempo antes. La planificación desde el propio territorio persigue planes mucho más inclusivos y adaptados al contexto, lo que refuerza mucho más la resiliencia de las poblaciones, sin que importe si el plan de emergencia se llega a activar operativamente.

La necesidad de aumentar la escala y el papel de la UNDRR

La comunidad internacional, cada vez más, toma conciencia de que la acción anticipada debe ser un recurso clave para hacer frente a las crecientes amenazas climáticas, y para ello se requiere que los donantes se apropien en cierta forma de la incertidumbre económica en aras de una respuesta preventiva, realizada sin remordimiento.

Las grandes redes globales como el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) de la ONU y el Movimiento de la Cruz Roja ya están incrementando su dedicación de recursos preaprobados a estas estrategias, incluso la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) está gestionando doce programas piloto a gran escala para distintos tipos de peligros climáticos. En este espacio estratégico, la UNDRR actuará como un puente clave y necesario, conectando los esfuerzos de mitigación de riesgos de larga duración con situaciones de crisis y despliegues de respuesta inmediata.

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