El renombrado fabricante de motocicletas Harley-Davidson confirmó la repatriación de su producción a EE. UU. El país volverá a ser sede de la plataforma Revolution Max en Norteamérica, y está previsto el reinicio de las operaciones en las plantas de Wisconsin y Pensilvania.
Harley-Davidson vuelve a EE. UU.
Este martes, la compañía motoquera emitió un comunicado oficial para anunciar su retorno al noroeste y medio oeste del territorio. Pese a su origen estadounidense, Harley-Davidson concretó, en los últimos años, el traslado de la fabricación de los modelos Pan America, Sportster S y Nightster al extranjero.
Entre algunos destinos, se estableció en Rayong, Tailandia, con la intención de reducir los costos logísticos y de manufactura. Sin embargo, tras el regreso de Donald Trump al poder, sus directivos encontraron un atractivo panorama que definió el retorno.
«Los cambios introducidos por la administración Trump en la política comercial estadounidense han creado nuevas oportunidades para que las empresas inviertan en la fabricación nacional», destacaron. En esta misma línea, aseguraron que continuarán trabajando en pos del crecimiento económico nacional.
«Agradecemos a nuestros empleados, a nuestra red de más de 500 concesionarios en EE. UU. y, sobre todo, a nuestros motociclistas por su continuo apoyo mientras volvemos a los orígenes», agregaron. El proyecto de restablecer Revolution Max ya tiene dos sedes previstas: Wisconsin y Pensilvania.
La estrategia «Back to the Bricks» establecerá la cadena de manufactura que incluye «el mecanizado, el ensamblaje del tren motriz, la pintura y el ensamblaje final de vehículos» en ambos puntos geográficos, con expectativas de que la transición de la producción esté completa para el período 2027-2028.
En el caso de Wisconsin, se espera el incremento y la innovación de la actividad en la Planta de Operaciones de Motores de Pilgrim Road, ubicada en Menomonee Falls; mientras que fue confirmada la Planta de Operaciones de Vehículos de York como escenario para la fabricación de 100 000 motocicletas de cara al próximo año.
De esta manera, la corporación espera respaldar la agenda «Make America Great Again», apostando por el potencial productivo nacional. «Traer este trabajo de vuelta a casa es otro paso importante para invertir en manufactura estadounidense y consolidar los valores que han convertido a Harley-Davidson en una de las marcas más emblemáticas del mundo», remarcó Bill Davidson, vicepresidente de la firma.
El enfado de Trump con la partida de Harley en 2018
La nueva apuesta de la empresa representa también un guiño al líder de la gestión republicana, que se mostró reticente a la salida de Harley del país en 2018. En aquel entonces, la producción se vio comprometida por los aranceles impuestos por la Unión Europea a las motocicletas originarias de EE. UU.
«Con el objetivo de solucionar el sustancial costo de estos aranceles a largo plazo, Harley-Davidson implementará un plan para mover la producción de motocicletas de Estados Unidos a sus fábricas internacionales», rezó el comunicado.
Según la BBC, los gravámenes constituyeron una contraofensiva a las medidas económicas de Trump, quien castigó con aumentos la importación de acero y aluminio provenientes de Europa, Canadá y México.
Disconforme con la decisión, el presidente no tardó en expresar su opinión mediante un tuit en el que explicó su sorpresa y desilusión. «Peleé duro por ellos y al final no van a pagar aranceles por vender en la UE, lo que daña gravemente el comercio», lamentó.
La expansión de Anheuser-Busch
Harley forma parte de la oleada de inversiones que acompañan al segundo mandato del conservador. En abril, el conglomerado cervecero Anheuser-Busch (propietaria de Michelob ULTRA, Busch Light, Budweiser y Bud Light) confirmó el desembolso de US$600 000 000 en la industria nacional, para multiplicar el empleo y reforzar su cadena de suministro.
