La administración de Donald Trump lleva adelante un plan de alimentación saludable para reforzar el consumo de alimentos reales y dejar de lado los ultraprocesados, a los que se les adjudican numerosas patologías. Para ello, implementó diversas políticas, cuyo objetivo es alcanzar un objetivo específico: hacer saludable a América otra vez. Hoy, haremos un repaso por 3 claves de este programa que acercan a EE. UU. a su meta.
Nuevas Guías Alimentarias
Desde la Casa Blanca reconocieron la existencia de una crisis de salud crónica, la cual se ha intensificado en estos últimos años. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más del 75 % de los adultos en EE. UU. padecen una enfermedad crónica, mientras que los niños muestran signos de mala alimentación a causa del exceso de alimentos ultraprocesados.
Frente a ello, el Departamento de Salud y Servicios Humanos junto al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) presentaron las nuevas Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, creadas bajo la ciencia rigurosa de décadas de investigación nutricional. Su objetivo es simple: comer alimentos saludables, los cuales contribuyen al desarrollo integral de la mente y el cuerpo.
El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., resaltó la importancia de las Guías Alimentarias, que llegarían para solucionar una de las problemáticas más grandes de Estados Unidos: la mala alimentación. Según el funcionario, más del 70 % de las calorías consumidas por los estadounidenses provienen de los ultraprocesados, lo que da como resultado a «la generación más enferma de la historia de la humanidad».
Trabajo coordinado entre el Gobierno federal y las autoridades locales
Dentro de este plan de alimentación saludable, la administración de Donald Trump coordinó acciones con los estados y los distritos escolares de todo el país, con el objetivo de ampliar la red de políticas para potenciar esta iniciativa saludable. Un claro ejemplo de ello es el Compromiso Estatal de Acción Temprana, a través del cual los estados y escuelas implementan las Guías Alimentarias actualizadas.
Desde el Gobierno federal resaltan que las autoridades locales firmaron una adhesión voluntaria para aumentar las opciones saludables en las cocinas de los recintos escolares, que es donde se debería poner el foco para avanzar con estos cambios de hábitos. A eso se le suman otros proyectos y alianzas que permiten que las bandejas escolares tengan acceso a los alimentos que realmente los niños necesitan.
Subvenciones para agricultores y ganaderos
Los agricultores y ganaderos son un pilar fundamental en el plan alimentario de EE. UU. «Cada comida saludable comienza con los esfuerzos de los productores, que cultivan nuestras frutas, verduras, cereales, lácteos y proteínas», destacaron las autoridades en conversación con Fox News. Es por eso que apuestan al fortalecimiento del vínculo entre las escuelas y las agriculturas locales a través de subsidios, subvenciones y otros beneficios.
En este marco, se implementó el programa «De la Granja a la Escuela», que consta de dos grupos de subvenciones por un total de «US$20 000 000 para que los productores locales potencien la producción y que esos productos vayan directo a las escuelas. Se trata de una iniciativa que permite incorporar alimentos saludables en las comidas escolares, las de verano y las de los centros de cuidado infantil.
Las autoridades pusieron como ejemplo al proyecto Powered by Protein, que consiste en alianzas con la Oficina Agrícola de Missouri y la Asociación de Productores de Carne de Missouri. A través de esta iniciativa, refuerzan la cadena de suministro para la alimentación saludable, desde la granja hasta las escuelas. Esto les permite a los recintos acceder a carne de res, cerdo y aves de corral de origen local.
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