Una nueva norma del USDA pone en riesgo el acceso de los agricultores pequeños a la energía renovable, según la NSAC. Mediante un comunicado oficial, la Asociación Nacional de Agricultura Sostenible (NSAC) comenta las dificultades del cambio de la norma en el programa REAP del USDA, así como las consecuencias que ocasiona.
La NSAC alerta sobre la nueva norma del USDA para energía limpia
Para entrar en contacto, el REAP, conocido como Programa de Energía Rural para Estados Unidos, es una herramienta del USDA para fomentar e incentivar la adquisición e instalación de energía limpia en el sector agrícola. El programa ofrece modalidades de inversión, financiamiento y facilidades para la instalación de sistemas solares, bombas de riego, refrigeración, entre otros.
Sin embargo, el 1 de octubre de 2026 presentó una reforma que comenzó a regir para el 16 de octubre. Este cambio, según la Asociación Nacional de Agricultura Sostenible (NSAC), es un riesgo inminente para el acceso a energía limpia por parte de agricultores pequeños. La norma estipula reglas desproporcionadas que limitan el acceso a los de menor escala.
En su opinión, se han dejado de procesar solicitudes de inicio de año que fueron enviadas con la norma anterior, creando incertidumbre en el sector de los agricultores. Además, señalan que las nuevas medidas merman la confianza y no contribuyen a remediar los altos costos energéticos que pueden ser disminuidos a través de energías limpias.
Los cambios en el programa REAP dificultan el acceso a los pequeños agricultores
El comunicado de la NSAC destaca que los cambios no colaboran para que los agricultores pequeños puedan acceder a fuentes limpias, y su objetivo como coalición sostenible es que se creen medidas en el largo plazo para beneficio del sector. En primer lugar, se destaca que la inversión inicial ahora debe ser completada y con un año de funcionamiento para acceder a la subvención.
Es decir, anteriormente se accedía a la subvención antes para la compra o cambio de equipos; ahora el sistema debe ser costeado inicialmente por el agricultor como forma de adelanto y con un año de operatividad. Este sistema es un riesgo para los agricultores pequeños que no puedan solventar el pago total; por lo tanto, se atribuye que los excluye de manera indirecta.
Además, las nuevas subvenciones serán de hasta el 25 %, mientras que anteriormente podrían ser hasta el 50 % bajo ciertas condiciones. Por otra parte, los sistemas solares y eólicos instalados en tierra en terrenos agrícolas ya no son elegibles, y el programa REAP ya no puede financiar la modernización de sistemas solares y eólicos existentes en dichos terrenos.
Tampoco son elegibles los sistemas de almacenamiento de baterías independientes ni la adición de almacenamiento a un sistema de energía renovable existente, los cargadores de vehículos eléctricos, los sistemas montados en remolques y las mejoras de eficiencia energética en construcciones nuevas.
Consecuencias para la energía limpia y los sistemas agrícolas de menor escala
Para la NSAC, la nueva normativa infringe los principios de acceso y facilidad a la energía limpia que fueron el objetivo del programa REAP. Las consecuencias son directas al sistema económico y las ganancias de los agricultores pequeños, pues no podrán acceder a subvenciones para financiar sus equipos de energía limpia, lo que los obliga a seguir pagando facturas eléctricas de alto valor.
Pese a que se invierte en medidas de sostenibilidad agrícola, estas nuevas medidas repercuten en la economía del sector agrícola y la confianza de las comunidades rurales. Alrededor del 86 % de las granjas estadounidenses tienen ingresos familiares inferiores a US$250 000 y, en promedio, casi el 90 % de esos ingresos provienen de fuentes ajenas a la agricultura. Por tanto, las exigencias de las nuevas normas del REAP imponen restricciones a la generación y expansión de energías renovables.
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