Uno de los programas primordiales de la agenda del presidente Donald Trump es el «Hecho en América», a través del cual apunta a revitalizar la industria manufacturera estadounidense. Como parte de esta iniciativa, el Gobierno de EE. UU. lleva adelante una estrategia con el objetivo de acercar a los pequeños proveedores con grandes empresas para impulsar el sector de los semiconductores. Hoy, haremos un repaso sobre las claves de este plan.
Alianzas estratégicas
Desde la Administración de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés) consideran que las alianzas estratégicas entre proveedores y grandes empresas son cruciales para reforzar la industria manufacturera estadounidense. En más de una oportunidad, el presidente Trump destacó la necesidad de impulsar este sector, que viene bastante golpeado a raíz de las malas decisiones de la administración anterior.
Con este objetivo en mente, llevaron adelante la Exposición de Emparejamiento de Proveedores, que se desarrolló el pasado miércoles 29 de julio y brindó el espacio para cerrar importantes acuerdos con empresas como Intel, Boeing, Lockheed, entre otras. De esta forma, el Gobierno otorga herramientas para concretar dichas alianzas estratégicas que permitan potenciar la productividad nacional.
Políticas para atraer inversiones
Otro pilar clave en el programa estadounidense son las inversiones del sector privado. Para convertir a Estados Unidos en un destino interesante para las empresas, Donald Trump implementó algunas regulaciones que crearon condiciones favorables para la producción. A través de beneficios fiscales, desburocratización de proyectos y desregulaciones, la administración republicana invita a las grandes compañías a trasladar sus actividades a territorio norteamericano.
Esto llamó la atención de empresas como TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Co.), que anunció inversiones de hasta US$250 mil millones para el sector tecnológico a inicios de año. Y ahora, confirmó otros US$100 mil millones, dirigidos específicamente para ampliar la fabricación de semiconductores en el país. Desde la compañía detallan que esta decisión responde a la fuerte demanda plurianual del mercado estadounidense.
Refuerzo de la cadena de suministro
La administración trumpista también apuesta por alianzas internacionales, con el objetivo de reforzar la cadena de suministros de minerales críticos, los cuales son cruciales para la producción de semiconductores. Asimismo, firmó acuerdos con India, Japón, la Unión Europea y múltiples países latinoamericanos para hacerle frente a la dominancia de China, que actualmente es una de las potencias en el mercado.
Esta premisa se lleva adelante bajo el Proyecto Vault, el cual cuenta con una inyección de US$10 mil millones para crear una reserva estratégica de minerales dentro del país, un paso importante en su afán de disminuir la dependencia extranjera. Desde el EXIM Bank declararon este proyecto como «acuerdo del año», dada su importancia para los objetivos de Gobierno.
Cabe resaltar que la administración no solo busca la resiliencia del sector de los semiconductores con este tipo de políticas, sino que también apunta a reforzar la economía nacional a largo plazo. A raíz de esta iniciativa, EE. UU. se desplaza hacia el «capitalismo híbrido», sistema en el cual el Estado interviene para garantizar la seguridad económica, industrial y energética del país.
Herramientas financieras estatales
Por último, otra clave del programa gubernamental es diversificar el suministro tecnológico, lo que podría lograrse con el despliegue de herramientas financieras estatales. Esto permitiría aumentar la inversión en el sector de minerales críticos en regiones estratégicas, como Uzbekistán, dejando en claro que la prioridad es mantener la seguridad de la cadena de suministros.
Desde el gobierno explicaron que estas herramientas incluyen las garantías de préstamos, el financiamiento directo a través de organismos estatales y los seguros contra riesgos políticos. Según detallaron, esto no implica solamente un aprovechamiento en la extracción de los recursos, sino que implica gobernanza, sostenibilidad medioambiental y respeto por los derechos laborales.
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