La energía solar fue una herramienta clave para la resiliencia de los habitantes de Carolina del Norte tras el huracán Helene. Recordemos que este lamentable desastre natural se cobró la vida de más de 200 personas y destruyó gran parte de la infraestructura local, arrasando con comercios, viviendas e instituciones públicas. En este marco, las personas tuvieron que buscar alternativas que les permitan retomar sus actividades, encontrando en los paneles una gran opción.
Efectos del huracán Helene en Carolina del Norte
El huracán Helene es considerado como el evento que más daño causó a EE. UU. después del huracán Katrina, en 2005. Regiones como Carolina del Norte, Florida y Georgia fueron las más afectadas por este ciclón, registrando importantes daños que iban desde el corte de suministro eléctrico hasta la destrucción de asentamientos a raíz de las inundaciones, las crecidas de río y los vientos de gran magnitud.
Esto, sumado a los deslizamientos de tierra, provocó que muchas familias tuvieran que dejar sus hogares para asistir a centros de refugiados mientras esperaban una respuesta del Gobierno. Pero las pérdidas materiales no fueron las únicas consecuencias de este evento. También se registró una profunda crisis sanitaria, que aumentó el riesgo de propagación de diversas enfermedades y mentales, con más riesgo para los adultos mayores, embarazadas y niños.
Fueron tiempos lamentables para los residentes de Carolina del Norte y las diferentes regiones afectadas, que lograron con gran sacrificio y de a poco retomar su vida y reactivar las actividades locales. Esto no fue para nada fácil, ya que se vieron obligados a aprender nuevas habilidades para ayudarse a sí mismos y a sus vecinos. Sin embargo, esta experiencia sirvió para crear los llamados Centros de Resiliencia, que hoy en día son un ejemplo en lo que respecta a la respuesta ante el desastre en EE. UU.
El rol de la energía solar en el trabajo de resiliencia
A dos años del huracán, la Alianza del Sur para la Energía Limpia, reconocida organización ambiental sin fines de lucro, compartió un artículo donde abordaron los trabajos de resiliencia de las comunidades y el rol que ocupó la energía solar en este proceso. Según explicaron, los paneles solares fueron el motor principal durante la recuperación, aportando energía en zonas donde los tendidos eléctricos quedaron prácticamente deshechos.
Durante este proceso, los paneles dieron luz a los centros de resiliencia y a otros recintos utilizados por la sociedad como espacios compartidos tras el huracán. Su capacidad eléctrica, estabilidad y asequibilidad hicieron que esta herramienta deje de considerarse como una alternativa frente a los desastres y la sociedad de Carolina del Norte lo adopte como una fuente legítima, que forme parte de su plan energético estatal.
Asimismo, instituciones como las bibliotecas y escuelas comenzaron a instalar paneles solares, mientras que el Gobierno otorgó millonarios fondos para fortalecer la infraestructura de las fuentes fotovoltaicas en todo el territorio estatal. Es el caso de Beacon of Hope, un reconocido local que funciona como lavandería, tienda de segunda mano y banco de alimentos.
El artículo aborda este caso, ya que deja entrever la verdadera capacidad de la energía solar, la cual brinda aproximadamente 68 kilovatios-hora, lo que permite a Beacon of Hope mantener en funcionamiento los refrigeradores, congeladores, máquinas lavadoras y otros artículos del local. Según los expertos de Rhino Renewables, empresa de energía solar local, los paneles instalados son capaces de brindar electricidad durante al menos 1 día sin conexión a la red principal.
El plan de expansión de la infraestructura solar
El caso de Bacon of Hope es el primer proyecto de las 26 microrredes previstas en el oeste de Carolina del Norte. Según explicaron, 24 de ellas abastecerán a centros comunitarios, bancos de alimentos, estaciones de bomberos, entre otras instalaciones esenciales. Los dos restantes serán instalados en remolques y se enviarán a donde haga falta ayuda. Se trata de una de las iniciativas más ambiciosas de energía solar en Carolina del Norte, para lo cual el Estado otorgó subvenciones de hasta US$5 millones.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



