La energía solar juega un rol clave dentro de la transición energética global hacia un futuro libre de emisiones. En los últimos años, la adopción de los sistemas fotovoltaicos registró un notable aumento, lo que crea un horizonte esperanzador respecto al cumplimiento de los objetivos climáticos para el 2030. No obstante, la ISA resalta la urgencia de expandir la infraestructura para acompañar el auge de esta fuente.
El auge de la energía solar
Como consecuencia de los conflictos militares, las tensiones comerciales y la crisis energética, los países se vieron en la obligación de buscar nuevas herramientas para reforzar su seguridad energética. En este marco, la energía solar se consolidó como la opción perfecta, dado su bajo costo de instalación y la autonomía que brinda, reduciendo la dependencia de proveedores externos y otros factores geopolíticos.
La crisis energética provocada por el cierre del estrecho de Ormuz fue el empujón final que necesitaba este tipo de energía para terminar de explotar. En este marco, los países que no veían con interés los sistemas renovables comenzaron a incorporarlos de manera gradual en los hogares y en los sectores industriales, lo que representa muy buenas noticias para la agenda de transición energética impulsada por las autoridades internacionales.
Al principio, este tipo de fuentes tenía una clara limitación que frenaba su adopción: su intermitencia. Sin embargo, la integración de paneles solares y sistemas de almacenamiento en baterías permitió solucionar esta problemática, brindándole más estabilidad y capacidad de producción eléctrica, más allá de la luz del día. La implementación de este sistema híbrido marca el inicio de una nueva fase de la energía solar.
Nueva fase de la energía solar
Desde la Alianza Solar Internacional (ISA, por sus siglas en inglés) consideran el crecimiento de la fuente solar como la característica definitoria de la transición energética. Así lo confirmaron los principales referentes de las energías renovables durante la Semana del Clima de Nueva York, donde resaltaron la importancia de mantener esta tendencia para avanzar con la descarbonización de los sectores estratégicos globales.
Ashish Khanna, director general de la ISA, explicó que la conversión de esta energía en un recurso cada vez más económico, asequible y confiable llevó a que muchos países, empresas y hogares lo adopten como su principal fuente energética. Así también remarcó la importancia del auge de la solar en un escenario global como el actual, marcado por la crisis económica y climática.
Lejos de conformarse, el directivo aseguró que este avance conlleva nuevos desafíos para terminar de consolidar la energía solar como la fuente energética principal. Según explicó, este nuevo paso necesitará más financiamiento, más desarrollo tecnológico para aumentar su capacidad y más innovación. Esto solo será posible con una agenda internacional más sólida por parte de las organizaciones internacionales y con una mayor intervención de las partes privadas.
Un reciente informe de la ISA hace énfasis en la necesidad de reforzar el ecosistema detrás de la solar para acompañar este auge. «La fabricación, cadenas de suministro resilientes, tecnología, habilidades, almacenamiento, redes más inteligentes y la IA se están volviendo críticas para la siguiente fase del crecimiento solar», resaltaron las autoridades.
La necesidad de reforzar el apoyo internacional
Los expertos explican que avanzar con la construcción de este ecosistema significa fortalecer las bases que permitirán a las naciones pasar de potencial solar a proyectos, y luego, a proyectos a gran escala. Para ello, se necesitará un abordaje integral de este sistema, encontrando las limitaciones y resolviéndolas. El Barat RE Summit 2026, evento que reunirá a los principales líderes de esta industria, servirá como una plataforma clave para acelerar la escala de la energía renovable en el mundo.
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