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Energía

Minnesota empezó a producir fertilizante con energía eólica en una planta piloto que busca reducir costos y dependencia del gas natural

Por Skarlett Soto · 14 octubre, 2026 · 7:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Minnesota empezó a producir fertilizante con energía eólica en una planta piloto que busca reducir costos y dependencia del gas natural
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El viento también sirve para hacer fertilizante.

Aunque parezca extraño, eso es lo que está pasando en una planta piloto de Minnesota.

Allí están utilizando electricidad generada por el viento para producir amoníaco, un compuesto que los agricultores necesitan para fertilizar sus cultivos.

La idea es reducir la dependencia del gas natural y evitar que los productores locales queden tan expuestos a los cambios de precios de los fertilizantes.

Pero ¿cómo se puede fabricar fertilizante utilizando el viento?

El viento como fuente de energía para producir fertilizante

La energía eólica puede generar electricidad tanto de día como de noche, siempre que haya suficiente viento.

Y en Minnesota están aprovechando esa electricidad para algo más que abastecer hogares o negocios.

En una planta piloto de la Universidad de Minnesota, ubicada en Morris, utilizan la energía eólica para fabricar amoníaco.

El proceso comienza con unos equipos llamados electrolizadores.

Pero ¿qué hacen exactamente?

Básicamente, utilizan electricidad para separar el agua en hidrógeno y oxígeno.

Después, el hidrógeno se combina con nitrógeno obtenido del aire. Mediante un proceso que requiere condiciones específicas de presión y temperatura, consiguen producir amoníaco.

Este compuesto se utiliza directamente como fertilizante agrícola y también sirve para fabricar otros fertilizantes nitrogenados.

Ahí está la diferencia.

En la producción convencional de amoníaco, el gas natural suele utilizarse para obtener el hidrógeno necesario.

En cambio, esta planta obtiene el hidrógeno del agua mediante electricidad eólica.

Eso permite evitar el uso directo de gas natural como materia prima y puede reducir las emisiones asociadas con la fabricación del fertilizante.

Ahorro en fertilizantes y menos dependencia del gas natural

Para los agricultores de Minnesota, el precio de los fertilizantes es un asunto importante.

Según la Universidad de Minnesota, el estado puede gastar hasta 1000 millones de dólares al año en fertilizantes nitrogenados sintéticos.

Y una buena parte de ese dinero termina fuera de la región.

Esto significa que los productores están expuestos a los cambios de precios del gas natural, los costos del transporte y los problemas en las cadenas de suministro.

Cuando alguno de esos factores cambia, el fertilizante puede encarecerse.

Por eso, fabricar amoníaco cerca de los campos agrícolas podría ofrecer una alternativa.

En lugar de depender únicamente de grandes instalaciones ubicadas lejos de las zonas de cultivo, sería posible producir parte del fertilizante a nivel local.

Aunque todavía falta comprobar cuánto podría ahorrar este sistema si se utiliza a mayor escala.

La planta de Morris también tiene otra característica interesante.

Sus equipos pueden ajustar la producción según la electricidad disponible.

Así, cuando hay mucho viento y se genera más electricidad de la que se necesita en ese momento, parte de esa energía puede aprovecharse para fabricar amoníaco.

Y cuando disminuye la generación eólica, la producción puede adaptarse.

Esto ayuda a aprovechar mejor la energía renovable, aunque no significa que toda la electricidad sobrante pueda almacenarse de esta manera.

Un primer paso hacia una industria más limpia 

Por ahora, la instalación de Morris sigue siendo un proyecto piloto.

Ya comenzó a producir amoníaco, pero todavía está lejos de reemplazar el suministro convencional de fertilizantes que utilizan los agricultores de Minnesota.

La Universidad tiene como objetivo ampliar el sistema hasta alcanzar una producción cercana a una tonelada de amoníaco por día.

También busca comprobar si este modelo puede funcionar de manera rentable en otras comunidades agrícolas.

Porque fabricar fertilizante a pequeña escala es una cosa. Producir suficiente cantidad, mantener los costos bajo control y competir con las grandes plantas industriales es un desafío diferente.

Aun así, el proyecto ya permitió demostrar que es posible obtener amoníaco utilizando electricidad eólica, agua y nitrógeno del aire, sin recurrir directamente al gas natural para producir hidrógeno.

Y su utilidad no se limita al maíz

Los fertilizantes nitrogenados también se emplean en otros cultivos, por lo que una producción local de amoníaco podría beneficiar a distintos sectores agrícolas.

Incluso se investiga el uso del amoníaco como combustible para ciertas aplicaciones industriales y de transporte, aunque eso todavía no forma parte de los resultados principales de esta planta.

Lo interesante de lo que ocurre en Morris es que están probando una forma diferente de fabricar un producto que los agricultores necesitan todos los años.

Todavía falta saber si será suficientemente económico para extenderlo a otras regiones.

Pero en Minnesota ya dieron el primer paso: utilizar la electricidad del viento para producir fertilizante cerca de los campos donde se necesita.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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