La secretaria del Departamento de Agricultura (USDA), Brooke Rollins, confirmó el desembolso de US$3 700 000 000 para el desarrollo del megaproyecto Blue Point, que lleva adelante la firma CF Industries con el objetivo de construir la planta de amoníaco más grande del mundo.
El plan del USDA para hacer frente a la crisis de los fertilizantes
Desde el comienzo de la guerra en el Golfo Pérsico, a fines de febrero, los mercados energético y de fertilizantes se vieron paralizados ante el riesgo de desabastecimiento, debido a la imposibilidad de transportar los suministros por el estrecho de Ormuz.
Ante esta situación, la escalada del precio del petróleo, el gas natural y los productos agrícolas se tornó inminente, y entre los principales damnificados están los agricultores, quienes ya habían advertido sobre la posibilidad de que las cosechas sean perjudicadas por la falta de insumos químicos para desmalezar y estimular el crecimiento de los vegetales.
De esta manera, el conflicto bélico entre EE. UU., Israel e Irán atentó de forma directa contra la seguridad alimentaria de pueblos de todo el mundo, y la potencia americana no fue la excepción, por lo que el USDA no tardó en lanzar un plan de contingencia para garantizar el acceso a los fertilizantes en el complejo contexto.
La estrategia fue diseñada sobre tres ejes principales, que contemplan el desarrollo de la industria nacional, la modificación de los programas ya existentes y la regulación sobre el sector para prevenir la especulación financiera.
En esta línea, el organismo celebró la puesta en marcha de más de 50 proyectos para la generación de químicos de abono y destacó el rol fundamental que tendrán en la competencia con los proveedores extranjeros, originarios de Rusia y China.
Este jueves, Brooke Rollins reiteró la urgencia de revertir el estado actual de la industria, que hoy genera apenas el 50% del total demandado para abastecer las actividades de siembra y cosecha. «Esto es un problema de seguridad nacional», remarcó, aunque aseguró que, junto a la Casa Blanca, trabaja en reconstruir la producción doméstica «a velocidad Trump».
Un estímulo a la producción de fertilizantes y al empleo local
Como estaba previsto, la funcionaria confirmó que el departamento cooperó en las gestiones para que el proyecto Blue Point de CF Industries reciba US$3 700 000 000 para los avances de la planta de amoníaco más grande del mundo, que estará instalada en la parroquia de Ascension (Luisiana).
Bajo la premisa de romper con la dependencia de sus adversarios y de liberar a los agricultores estadounidenses de las cadenas de suministro extranjeras, el gobierno republicano se comprometió con la iniciativa que, si bien es de propiedad privada, beneficiará al país con la producción de 1 400 000 toneladas métricas anuales.
La importancia de la generación de amoníaco radica en que aporta nitrógeno al producto final. A su vez, esta sustancia opera como nutriente para estimular el desarrollo saludable de los cultivos y asegurar su rendimiento.
Cabe destacar que el proyecto de CF se distingue por su carácter sustentable, dado que contará con el sistema 1PointFive, diseñado para capturar alrededor del 95% de las emisiones de carbono. «Aproximadamente 2,3 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono al año serán secuestradas», detallaron desde la compañía.
En términos financieros, está previsto que su inauguración genere 103 puestos de empleo permanentes, «a tiempo completo con un salario medio de aproximadamente US$110 000 al año», además de 210 contrataciones indirectas.
La sospecha de los agricultores
En relación con la crisis que atraviesa el sector, la agrupación de granjeros FarmAction anunció que encabezará una investigación para determinar el verdadero origen de los aumentos en el costo de los fertilizantes, ya que sospecha que son resultado de la especulación, y tendría escasa relación con el bloqueo de Ormuz.
