AVINA y los mapuches chilenos: el saqueo continúa

Un breve recordatorio para situarnos.
AVINA es una fundación fundada por Stephen Schmidheiny, heredero del criminal negocio del amianto en el mundo (que abandonó cerca del año 2000, cuando el barco de esta industria hacía aguas), por cuyos inmensos beneficios acumulados durante todo el siglo XX, a precio de sangre , necesitó crear en 1994 la fundación filantrópica a que nos referimos para intentar lavar su imagen.

Una llamativa línea roja

“No pasarse de la raya”, “no abordar el semáforo en rojo” son recomendaciones que apuntan a lo mismo: a la existencia de líneas rojas que determinados movimientos sociales, autodenominados de resistencia o alternativos, y determinadas conductas poliéticas no deben sobrepasar.

Stephan Schmidheiny, magnate del amianto y fundador de AVINA, desmontado

Su fortuna, tanto la heredada de la familia cuanto la amasada por él mismo procede en gran parte del criminal negocio del amianto en el mundo. Por eso, los fondos con que financia AVINA/Ashoka(i) a los movimientos sociales están llenos de sangre, son fondos criminales y por eso no paramos de pedirles a los beneficiados que devuelvan esos dineros recibidos- ellos o sus asociaciones-, a las miles de víctimas que pululan por el mundo. Sería la señal inequívoca de que eran ignorantes de todo esto que ha acontecido.

La USAID y el filantrocapitalismo pulvígeno

Al igual que otras organizaciones del gran capital (Bill y Melinda Gates, Rockefeller, Soros, USAID, etc.) quieren dos cosas: ampliar sus negocios y buscar legitimidad entre las mayorías de las poblaciones sometidas a sus intereses y extorsión. Pero además cumplen otra función: la de penetrar a los movimientos sociales de resistencia, más o menos anticapitalistas y alternativos, para tratar de moldearlos.

Dos mil doce: un año clave en la lucha contra AVINA y Ashoka

La capilaridad es ese fenómeno por el que un fluido asciende en contra de la gravedad a través de un tubo delgado. Esa propiedad hace, por ejemplo, que la savia de un árbol suba y transporte el agua y los nutrientes que la planta necesita. Metafóricamente sería la cualidad de una entidad de penetrar en los más recónditos rincones, aprovechando los resquicios que se procura.

Organizaciones sociales y ambientales latinoamericanas y españolas denuncian las consecuencias de la actividad de fundaciones supuestamente filantrópicas - Pedido de Adhesion

AVINA y Ashoka son dos fundaciones vinculadas al gran capital que promueven un modelo de agricultura industrial y basado en los transgénicos, además de la privatización de los bienes comunes como el agua o los bosques. Sin olvidar su fuerte conexión con la mortífera industria del amianto.

Amianto, una fibra mortal e invisible

La dañina incidencia del amianto sobre la salud se conoce desde principios de siglo pasado, a pesar de lo cual se ha empleado de forma ubicua en gran cantidad de aplicaciones. De la gravedad de sus efectos da buena cuenta el hecho de que más de 100.000 personas fallecen cada año por su causa. En el artículo también se hace hincapié en los fuertes vínculos de algunas fundaciones supuestamente filantrópicas, como Avina y Ashoka, con la industria del amianto.

Ashoka por sí misma. La intrusión del gran capital filantrópico en los movimientos sociales

Paco Puche analiza en profundidad en este artículo a la Fundación Ashoka, para consolidar su tesis de que, al igual que sucede con una institución homóloga, Avina, es una organización que bajo una apariencia benéfica está al servicio de las grandes empresas capitalistas y está especializada en recopilar información sobre reformadores sociales “con vistas a hacer, a la vez, más negocios y de camino eliminar las resistencias. Están intentando la cuadratura del círculo: ser, simultáneamente, saqueadoras y benefactores de sus damnificados”.