A escala global, el mercado de vehículos eléctricos vive la rápida aceleración de una transformación, pero Estados Unidos está rápidamente perdiendo terreno frente a países en desarrollo y países de gran tamaño. De acuerdo con los datos más recientes a los que ha accedido el grupo de análisis energético Ember, la cuota de ventas de vehículos eléctricos de batería (BEV) en el país ha caído hasta un sombrío 6% durante los primeros 8 meses de 2026. Este desplome de la cifra de ventas es la consecuencia de la reversión reciente de políticas públicas, así como de la eliminación del apoyo federal fundamental a la industria.
El rezago de Estados Unidos junto a otras potencias
La transición mundial hacia la movilidad libre de emisiones avanza con determinación. Los tradicionales mercados automotrices, con Estados Unidos a la cabeza del rezago conforme el tiempo avanza, van quedando cada vez más rezagados en la carrera por la tecnología. La falta de incentivos sostenidos ha logrado que la nación se convierta paulatinamente en una anomalía en el mercado internacional dado que su participación se ha estancado en lugar de escalar. Efectivamente, un total de quince países han logrado superar a Estados Unidos en cuota de ventas de BEV por primera vez, con lo cual deja atrás su histórico liderazgo industrial y comercial.
Entre los países que han superado al mercado estadounidense se encuentran grandes emergentes como Brasil, India, Malasia y países desarrollados como Italia y Nueva Zelanda. El caso de la India resulta especialmente ilustrativo del cambio de signo: tras acabar en el pasado de 2024 con apenas un 2 % de cuota de ventas, ha escalado para superar la cuota estadounidense en todos los meses continuos desde abril de 2026.
Ahorro de energía en la crisis del estrecho de Ormuz
La vulnerabilidad de los Estados Unidos y la creciente capacidad económica de muchas naciones se ponen en evidencia en la crisis energética actual del estrecho de Ormuz, materializada a raíz de la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán.
Así, por ejemplo, en los primeros seis meses de guerra (marzo a agosto de 2026), el precio del crudo fue más allá de los US$100 por barril en varias ocasiones, pero las fuertes flotas de coches eléctricos del mundo han conseguido ahorrar alrededor de 200 millones de barriles de crudo. La suma de barriles ahorrados ha dado lugar a un asombroso ahorro de US$20 000 millones para los países importadores de crudo. De esta cantidad de ahorro estratosférica, los coches eléctricos han aportado US$16 500 millones, lo que indica la impresionante eficiencia económica del uso de la energía en coches totalmente eléctricos y no con híbridos enchufables durante la crisis.
El fortalecimiento del sector en mercados en crecimiento
Sin contar el estancamiento de Estados Unidos, el crecimiento de las ventas de los coches eléctricos de batería ha sido de aproximadamente un 45 % en el intervalo de enero a agosto de 2026, y 49 países registraron cuotas de ventas absolutas. Gracias al alto costo de la gasolina derivado de la inestabilidad internacional, países como Chile, Australia o Nueva Zelanda han incrementado de manera llamativa la adquisición de alternativas eléctricas desde el mes de marzo.
Países que siempre han sido tendencia, como Noruega, han alcanzado una maravillosa participación de ventas de coches nuevos de hasta el 98 %, lo que significa desvincularse del petróleo. Al mismo tiempo que se producen los incrementos de ventas, países de muchos continentes construyen cadenas de aprovisionamiento y fábricas para satisfacer la demanda local y aprovechan el enorme potencial comercial dejado por Estados Unidos. En América Latina, Brasil fortalece su papel como centro de fabricación regional tras abrir una planta de BYD que espera alcanzar desde su apertura los 300 000 vehículos operativos anuales.
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