Cuba sigue firme con su reclamo contra el bloqueo energético que EE. UU. mantiene sobre la isla. Este miércoles, Cancillería reiteró la peligrosidad de esta medida restrictiva para todos sus ciudadanos, más que nada en un contexto de crisis como el que azota actualmente al país. Es por eso que pidió el levantamiento de las sanciones para poder acceder a fuel y diésel, lo que permitiría disminuir el impacto de la crisis energética.
El reclamo de Cuba
Esta semana, el canciller Bruno Rodríguez expuso ante el mundo las consecuencias de las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos, las cuales profundizaron la crisis que ya había en el país a raíz del bloqueo económico. El funcionario calificó esta estrategia de presión como «un acto de genocidio» y un castigo colectivo para la población cubana, además de ser una clara violación de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
Según el representante del régimen, las medidas restrictivas provocaron pérdidas por más de US$8000 millones entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una cifra que no contempla los daños del cerco energético, ordenado por Donald Trump a inicios de este año, ni las sanciones secundarias de mayo. Asimismo, criticó la ayuda de US$100 millones ofrecida por Washington, que equivale solo al combustible necesario para producir energía durante dos semanas.
Desde el Gobierno sostienen que esta estrategia de asfixia está mal dirigida y pone en peligro la integridad de sus ciudadanos. Es que Washington, en su afán por desestabilizar el régimen, creó una crisis sanitaria y energética que atenta de manera directa contra la vida de las personas. Incluso, advirtió que los apagones extendidos en estos últimos meses provocaron un inminente incremento de muertes en hospitales.
Crisis energética
Este miércoles, Cancillería de Cuba reiteró el impacto alarmante de las restricciones sobre la generación eléctrica de la isla, que sufre una crisis sin precedentes, con apagones que se extienden por más de 60 horas. En este marco, considera crucial reabrir las importaciones de fuel y diésel para alimentar a sus grupos electrógenos y así mitigar el impacto de la crisis energética impulsada por Washington.
«Con esto podría reducirse el apagón al mínimo, pero el bloque de combustibles impide importarlos», reza la publicación compartida en su cuenta de X, donde el régimen volvió a insistir con el lema: «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí». De esta forma, insiste en el fin de dichas restricciones para que sus ciudadanos puedan retomar una vida normal y el país vuelva a funcionar.
Estas palabras estuvieron acompañadas por un recorte del discurso oficial de Bruno Rodríguez, en el que hacía énfasis en la extensión del bloqueo. Según explicó, la isla encontró en las fuentes solares una solución temporal a la crisis, pero esto también fue saboteado por Washington. «Ahora, se amenaza a las navieras para que no traigan tampoco paneles solares ni baterías para los nuevos parques fotovoltaicos que hemos aprendido a instalar en solo 45 días», aseveró.
Cifras alarmantes
Cancillería también compartió datos alarmantes sobre las consecuencias de la crisis económica en el país. En un reciente informe, confirmó un aumento de la mortalidad infantil: de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025. Dicha cifra aumentó en los últimos meses con el bloqueo energético, el cual impide a los hospitales brindar servicios esenciales ni realizar intervenciones quirúrgicas.
En mayo, la lista de espera superó los 100 300 pacientes, de los cuales 12 000 eran niños. Estas cifras van en consonancia con el índice de supervivencia de niños con cáncer, que cayó del 85 % al 65 %. Cada uno de estos datos deja entrever la situación crítica del sistema de salud en la isla producto del bloqueo económico y energético de Washington.
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