La contaminación del aire representa un riesgo relevante para el mundo y lo que respiramos, especialmente complejo al ser invisible. En algunas partes podemos ver el cielo de color o el humo rodeando, pero de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), es un tema más técnico que vale la pena comprender para saber qué respiramos y su relación con la salud.
1. Las sustancias nocivas que contaminan el aire
En primer lugar, hay que entender que la contaminación del aire está presente en partículas líquidas, sólidas y gaseosas. Por esa razón es que es tan complejo ver a simple vista cuándo un aire está contaminado y cuándo no. Podríamos pensar que el cielo claro y radiante es limpio, pero no siempre es del todo cierto.
Se ha detectado que zonas rurales también tienen contaminación en el aire por el movimiento del viento que lleva las sustancias nocivas. Existen sustancias nocivas detectables a simple vista, como el humo de fábricas o incendios forestales, que son consideradas como contaminantes primarios. Mientras que hay otros secundarios como sustancias químicas, gases y partículas de aerosoles.
2. La quema de residuos libera gases tóxicos en el aire
Cuando se queman residuos como basura o se generan incendios forestales, el humo se percibe y se siente al instante. Esto libera gases tóxicos que no podemos ver, pero que suben hasta la atmósfera, aumentando la contaminación.
El cambio climático afecta la salud, y ciertos elementos contaminantes, ya sean fijos como fábricas y cocinas domésticas, o móviles como los autos de combustible fósil y la quema de residuos, causan que las partículas liberadas amenacen la salud pública, contaminen la atmósfera y se alojen en carreteras, causando desgastes.
3. Los contaminantes comunes causan riesgos a la salud
Con contaminantes comunes, el PNUMA se refiere a los que por ley y medidas de calidad del aire se suelen vigilar constantemente. Estos pueden ser partículas que se alojan en vías respiratorias, pulmones y sangre; dióxido de nitrógeno; dióxido de azufre; monóxido de carbono; y ozono a nivel del suelo.
Estos elementos son causantes de innumerables enfermedades y riesgos en la salud, por lo que suelen medirse para evitar amenazas en la población. Aunque existen varios tipos de esmog, algunos pueden ser visibles y otros no; por tanto, los riesgos aumentan dependiendo del tipo de contaminación presente en el aire.
4. Existen supercontaminantes que aumentan el calentamiento global
Otro elemento de gran valor son los supercontaminantes que incrementan el riesgo del calentamiento global en corto plazo. Estos contaminantes acortan la salud y permanecen en el aire por corto tiempo, pero causan daños significativos. De hecho, se alerta de que cerca del 45 % del calentamiento global es provocado por los supercontaminantes.
Entre ellos se incluye el metano, carbono negro también conocido como hollín, ozono troposférico e hidrofluorocarbonos. Por supuesto, existen más elementos contaminantes, pero estos son los más comunes. Y la mala gestión o falta de políticas ambientales impulsa la contaminación del aire.
5. La calidad del aire se relaciona estrechamente con la salud
El aumento de temperatura es evidente, y esto conlleva mayores contaminaciones del aire por el uso indiscriminado de energía con combustibles fósiles. Pero lo que más preocupa es su relación con la salud, provocando enfermedades, aumentando los riesgos de quienes padecen de ellas y causando una pérdida en la calidad de vida.
La calidad del aire revela la contaminación del ambiente, y es causante de muertes prematuras en cerca de 6,4 millones de personas. La alerta del PNUMA se basa en dar a conocer cómo la contaminación del aire y lo que respiramos tiene una estrecha relación con la salud, calidad de vida e incluso con el desarrollo económico.
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