El Programa para el Desarrollo de la ONU compartió un alarmante informe que expone las consecuencias ambientales de las guerras y cómo esos conflictos definirán el futuro de sus comunidades. Según explicó, el 59 % de las personas en situación de pobreza extrema pronto vivirán en países afectados por la fragilidad ambiental, los conflictos y la violencia. Frente a ello, exigen acción urgente y una mayor planificación por parte de los actores internacionales.
Los conflictos como eje central del debate internacional
En el marco de la más reciente Asamblea General de la ONU, las autoridades internacionales expresaron su preocupación por las guerras vigentes en diferentes regiones del mundo y sus graves consecuencias. Diversos países consideraron los conflictos armados como una de las amenazas centrales del mundo actual, ya que ponen en peligro la salud de las personas, el futuro económico de las comunidades y el equilibrio ambiental de dichos lugares.
El nuevo informe del Programa de Desarrollo de la ONU (PNUD) aborda esta problemática, exponiendo que para millones de personas, la crisis dejó de ser una emergencia pasajera y pasó a convertirse en un síntoma crónico. «Los conflictos se prolongan a lo largo de generaciones, el desplazamiento se hace crónico y a veces las comunidades siguen dependiendo de la ayuda humanitaria a corto plazo», reza el documento.
De acuerdo con los datos expuestos, más de 160 millones de personas carecen de apoyo necesario para reconstruir sus vidas después de las guerras, mientras que 118 millones se encuentran desplazadas, lejos de sus hogares. Se trata de un panorama desolador, que se complica aún más con la reducción de la ayuda global registrada durante el 2025. De esta forma, la brecha entre sobrevivir y reconstruir una vida se hace más grande, dejando a más de 250 millones de personas sin asistencia humanitaria.
La guerra y la contaminación
El informe de la ONU también expone cómo la guerra ha elevado los niveles de contaminación y golpeó la actividad agrícola en las regiones afectadas. Puso como ejemplo a Ucrania, que hoy en día es uno de los países más contaminados por artefactos explosivos en el mundo. Desde que inició la guerra, miles y miles de kilómetros de campo fueron declarados como peligrosos para el cultivo, lo que pone en jaque la seguridad alimentaria regional.
En Siria, sigue habiendo artefactos explosivos en las tierras de cultivo, por lo que muchos de estos territorios permanecen inhabilitados para uso productivo. Los equipos de la ONU llevan adelante un exhaustivo trabajo para revertir esta situación, con la limpieza de zonas contaminadas y la remoción de los escombros. En Ucrania, ya se recuperaron más de 15 444 millas cuadradas de tierras para el cultivo.
Otras regiones, como la Franja de Gaza, muestran un panorama aún más desolador, con una crisis sanitaria sin precedentes, donde millones de personas no pueden acceder ni siquiera al agua potable. Además, los territorios están completamente destruidos por las bombas y los niveles de contaminación en el suelo por estos artefactos explosivos son bastante elevados. La mayor parte de estas tierras no podrán ser utilizadas para el cultivo por mucho tiempo, según la ONU.
La estrategia del PNUD
La ONU propone una estrategia integral de 3 pasos para solucionar la crisis económica, sanitaria y ambiental que azota a diferentes partes del mundo. Dicha agenda contempla la respuesta y la recuperación como el primer paso, restableciendo los servicios esenciales, los medios de vida y las economías locales a través de alianzas y cooperación internacional.
Luego, pone el foco en la etapa de transición y transformación, con un fortalecimiento de las instituciones y un mayor despliegue de inversiones. Esto permitiría sentar las bases para una estabilidad duradera y no tener que recurrir a soluciones temporales.
El final de este plan está vinculado a la prevención y preparación de los países, que ofrecerá mayor resiliencia y reducirá las necesidades humanitarias en el futuro. En esta fase, las experiencias de países como Ucrania, Siria y Gaza serán claves para diseñar un plan que entregue resultados concretos frente a estas problemáticas.
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