Ante el cambio climático, la restauración de tierras está avanzando por el mundo, pero no al ritmo que se espera o necesita. De acuerdo con un estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se reveló que los compromisos adquiridos por todo el mundo en restauración ambiental representan apenas el 10,4 %, un porcentaje bajo comparado con el nivel de contaminación y daño existente.
Avanza la restauración de tierras, pero a un ritmo menor de lo esperado
Según los compromisos adquiridos por los países en acuerdos internacionales, se planea restaurar unas 1200 millones de hectáreas. Sin embargo, la meta está muy lejos de alcanzarse, pues solo se ha logrado un 10 % del objetivo. Los objetivos están dispuestos para el 2030, lo que significa que el plazo es de solo 4 años.
La restauración de tierras es necesaria para conservar y preservar los ecosistemas ambientales, debido a que el cambio climático golpea fuerte a nivel global. Los registros actuales indican sequías más prolongadas, inundaciones repentinas y amenazas a nivel ambiental, energético, económico y alimentario. Se crea una necesidad importante con el cuidado ambiental como método de adaptación frente al cambio climático.
Solo se cumple el 10,4 % de los compromisos de los países en restauración ambiental
Hasta el momento, el proceso de restauración y rehabilitación de tierras reporta unas 124,3 millones de hectáreas a nivel global. Sin embargo, para la meta de 1200 millones de hectáreas hay una brecha significativa. Esto indica que las gestiones en todo el mundo son insuficientes para alcanzar la meta prevista para el 2030.
En la cumbre de la ONU que se desarrolla en Mongolia, ha relucido la necesidad de restauración de tierras como una fuente importante para la rehabilitación de ecosistemas. No obstante, con los datos de la UICN, queda demostrado que los esfuerzos deben multiplicarse a fin de llegar a la meta definitiva.
Sin ecosistemas saludables, la vida tal y como la conocemos no será la misma. Además de que es la base de las economías, por los alimentos que consumimos, los recursos que explotamos y comercializamos, así como la productividad sustentable de las comunidades rurales. La restauración de ecosistemas degradados fortalece la resiliencia climática y aborda la pérdida de biodiversidad.
A pesar de la relevancia de la restauración y el fomento de organizaciones ambientales a nivel mundial, los compromisos alcanzados siguen siendo insuficientes para las más de 1000 hectáreas que se esperan restaurar para el 2030. Con ecosistemas sanos se aseguran los beneficios en naturaleza, resiliencia y seguridad alimentaria.
El costo de no fomentar el cuidado ambiental es muy alto para el planeta
No magnificar los avances en restauración y rehabilitación de ecosistemas genera un alto costo para el planeta. Aunque la restauración sigue avanzando, estamos en un nivel muy lejano de los compromisos mundiales. Se sabe del valor de preservar el suelo de la desertificación y la sequía, y el objetivo es impulsar el cuidado ambiental.
Como prioridad, se busca comprender qué está frenando la implementación y fortalecer las capacidades, el monitoreo, la financiación y las alianzas necesarias para convertir los objetivos nacionales en resultados medibles sobre el terreno. El debate se centra en la próxima fase de la implementación a gran escala en conservación de tierras.
En última instancia, la restauración de tierras se juzgará no por las hectáreas prometidas, sino por las hectáreas restauradas y por el impacto que esto tenga en las personas, sus medios de subsistencia y su resiliencia. Por el momento, los que predominan en la restauración de ecosistemas son Asia oriental, Asia meridional y África subsahariana, pero la meta es que más regiones se unan a los compromisos y se cree un sistema sostenible en el tiempo.
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