La UNESCO dio a conocer un informe que rescata la importancia de las prácticas de pastoreo tradicionales en el cuidado del suelo y la conservación de la biodiversidad. De cara a la COP17, el organismo internacional delimitó 3 lecciones principales tomadas a partir de la experiencia de comunidades pastoriles de todo el globo.
El pastoreo, una práctica ancestral para cuidar el suelo
Históricamente, sociedades de todo el mundo adoptaron el pastoreo como medio para proteger al ganado en regiones de climas extremos. A través de la crianza móvil o trashumancia, las comunidades aseguraron la salud de sus animales a la vez que respetaron los ciclos y las características naturales de los distintos ecosistemas, sin provocar alteraciones para forzar la permanencia.
Por ello, la UNESCO revalorizó la práctica como alternativa de gestión de la tierra que, además de no implicar daños ambientales, permite hacer predicciones adaptadas a los contextos sobre fenómenos como la sequía, aspecto que marca una diferencia fundamental con los métodos técnico-científicos actuales, que emplean únicamente modelos macroclimáticos basados en satélites para ofrecer un pronóstico.
En este sentido, el organismo propuso poner en marcha medidas para fomentar la conservación de los saberes orales y escritos de las comunidades rurales que son transmitidos de generación en generación, para contar con un recurso de uso cotidiano y que no requiere esfuerzos financieros para hacer un seguimiento del estado del suelo y sus principales necesidades.
De esta manera, mientras el desarrollo tecnológico impulsa métodos cada vez más innovadores y costosos para prevenir la degradación de la tierra, UNESCO puso el foco en el conocimiento local. Cabe destacar que la recomendación fue resultado de 6 años de estudio en la materia, en los que los especialistas comprobaron la habilidad de los pastores para diferenciar indicadores ecológicos a través de la observación directa.
Las pruebas fueron llevadas a cabo en lugares como África Occidental, el Cuerno de África y África Oriental. Al respecto, desde la entidad comentaron que «mientras las evaluaciones climáticas convencionales se basan en mediciones como la temperatura del mar y la velocidad del viento, los pastores ofrecieron miles de indicadores distintos para interpretar su entorno».
3 conclusiones clave
En esta línea, UNESCO delimitó 3 lecciones para promover el pastoreo en el marco de una nueva edición de la COP17 por la Lucha contra la Desertificación. En primer lugar, subrayó la importancia de establecer sistemas cooperativos de tratamiento del suelo, que, al margen de incluir el conocimiento estandarizado, también contemplen la participación de pastores y otros agentes vinculados a la actividad.
Al respecto, destacó las acciones llevadas a cabo mediante una red compuesta por alrededor de 200 sitios designados, desde donde promueve la colaboración de estos habitantes para la preservación de patrimonios, reservas de la biosfera y geoparques. «Salvaguardar el conocimiento y ponerlo en práctica son dos pasos distintos, y la UNESCO vela por ambos», afirmaron desde la organización.
En segundo lugar, remarcó su decisión de declarar e incluir a la trashumancia en el listado de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con el objetivo de fomentar políticas para la protección de esta práctica en todo el mundo. «Si la cadena de transmisión del conocimiento se interrumpe, aunque sea por una generación, el saber puede perderse por completo», advirtió.
Por último, se refirió a la importancia de la protección del suelo como clave para mantener la paz social en comunidades que dependen prioritariamente del trabajo agrícola. Dado que, ante el agravamiento de la sequía, se intensifica la disputa por recursos naturales, el pastoreo surge como alternativa para mitigar conflictos.
Avanza la COP17
Mientras tanto, la Conferencia de las Partes continúa en marcha en Mongolia. Con la participación de 197 países y la cooperación de científicos, agricultores, indígenas y especialistas en el estudio del suelo, el evento (que se extenderá hasta el 28 de agosto) abordará los principales conflictos en torno a la desertificación y la restauración de la tierra.
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