Del 9 al 20 de noviembre, la ciudad de Antalya, Turquía, será escenario de la COP31, encuentro que reunirá a los principales líderes mundiales para analizar los avances logrados en los compromisos climáticos. Se trata de una cumbre importante para la planificación de los próximos pasos a seguir, por lo que el WRI remarca una agenda con los 5 ítems más importantes que la Conferencia de las Naciones Unidas debería tener en cuenta durante el debate.
1. El cumplimiento de los planes nacionales
El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) destaca la importancia de los planes nacionales para reforzar la agenda climática global. Según explican, tener una planificación a nivel país sirve, pero no es suficiente. Esto también debe ir acompañado de acciones por parte de las ciudades, ya que son ellas quienes determinan si se cumplen o no los objetivos.
Abordar la brecha entre la ambición nacional y la implementación local es crucial para garantizar resultados. Esto solo será posible con una gobernanza multinivel, que aborde la interrelación entre la transición a la energía limpia, la reducción de emisiones y la resiliencia de las ciudades al clima. Según explican las autoridades, esto permitirá coordinar las estrategias en diferentes áreas y obtener cambios concretos.
2. La importancia de la IA
Dentro del plan climático global, la inteligencia artificial puede ser una herramienta clave para alcanzar los objetivos ambientales. El WRI propone un abordaje que contemple los beneficios y las consecuencias del uso de esta tecnología. Según explican los expertos, avanzar en un uso equilibrado de la IA reduciría el impacto sobre la electricidad, el agua y las comunidades y traería más beneficios para las personas, la naturaleza y el clima.
Se trata de un desafío muy grande, que solo será posible con un cambio de trayectoria sobre la visión de la IA. Para ello, se necesitará el compromiso de los países y las empresas, que deberán accionar para otorgarle a esta tecnología un enfoque más ambientalista y dejar de lado las ambiciones económicas, que no hacen más que traer consecuencias para la humanidad.
3. Objetivos de electrificación
La electrificación es considerada por IRENA y otros organismos internacionales como el motor principal de la transición energética. Es por eso que el instituto insta a la COP31 a reforzar las acciones para llegar al 35 % de la electrificación en 2035. Para el WRI, es importante aprovechar plenamente el potencial actual de los sistemas eléctricos en términos de costos competitivos, ya que esto podría acercarnos al objetivo.
Según explicaron en un reciente informe, la electrificación es una forma segura de responder a la creciente demanda energética surgida a partir del acelerado desarrollo tecnológico y la crisis ambiental. Estos sistemas permitirían brindar energía asequible, fiable y segura, contribuyendo a la consolidación de las energías renovables como fuente principal de generación eléctrica.
4. Planes de mitigación y resiliencia
Otro aspecto clave para la agenda climática, según el WRI, son los planes de mitigación y resiliencia. Respecto a ello, las autoridades advierten que en la actualidad se registran deficiencias en dichas áreas, marcadas por la falta de financiación y desigualdades entre países con economías sólidas y aquellos en vías de desarrollo.
Desde el organismo resaltan que esto podría solucionarse con una agenda internacional más sólida, donde el eje central sea la cooperación internacional. La COP31 servirá como una plataforma para abordar nuevas medidas, que permitan reforzar este sector.
5. Soluciones climáticas basadas en los océanos
Las soluciones climáticas basadas en los ecosistemas azules son consideradas por el Instituto de Recursos Mundiales como una herramienta importante para la mitigación de la crisis climática actual. En esa línea, resaltaron el potencial de los océanos para cumplir con los objetivos climáticos, algo que podría explotarse aún más con nuevos financiamientos y una buena gestión de recursos.
Un informe del WRI advierte que la industria oceánica sostenible podría ser un área clave para el futuro económico, generando más de 51 millones de empleos durante los próximos 20 años. Asimismo, potenciar esta área no solo traería beneficios ambientales, sino también económicos.
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