A pocos días de que comience la COP31, el mundo se está preparando para abordar temas de interés global en relación con la acción climática. Las crisis ambientales y el calentamiento global no se pueden ocultar, y los países están determinando cuáles son las mejores alternativas y caminos para solucionar los conflictos climáticos en el mundo. De acuerdo con la WRI, hay 3 aspectos clave que tendrán un peso mayor durante los debates de la COP31 2026.
1. Acceso a la electrificación a través de fuentes renovables
Uno de los puntos clave para la transformación climática es acelerar la electrificación. Las fuentes renovables reducen las incertidumbres de los combustibles fósiles, especialmente las volatilidades de los precios a los que se han visto sometidos en los últimos meses. Además, al no emitir gases de efecto invernadero, funcionan como una mitigación del calentamiento global.
La electrificación es una prioridad a nivel mundial, que facilita la transición. En esta actualidad, las energías se han convertido en un recurso de alto valor, tan necesario el agua. Aunque no supone un medio indispensable para la vida, es una necesidad básica que cada día aumenta en cuanto a presiones por la alta demanda y consumo.
En la COP31, el WRI destaca la necesidad de que los países implementen medidas y estrategias para llevar a cabo una energía más limpia, segura y fiable. El éxito de la electrificación dependerá de los objetivos planteados y la posibilidad de alcanzar el 35 % en 2035, dado que en la actualidad existe un 23 % de electrificación.
2. Incluir soluciones climáticas con foco en los océanos
Los sistemas marinos han sido los más afectados por el calentamiento global. La protección de los océanos es vital para la salud de los ecosistemas en general, así como para la subsistencia de la humanidad. Los océanos se encargan de absorber el calor adicional, pero ante el calentamiento global y fenómenos como El Niño, su función se ve limitada.
Las investigaciones demuestran que las acciones climáticas basadas en los océanos, como la expansión de las energías renovables marinas o la restauración de los manglares, podrían aportar hasta el 35 % de la reducción de emisiones necesaria para limitar el aumento de la temperatura global a 2,7 ºF.
Además, las industrias oceánicas sostenibles podrían crear 51 millones de empleos en los próximos 20 años. Por tal motivo, la COP31 debe enfocar acciones en la preservación y conservación de los océanos con planes técnicos y en plazos definidos que exijan transformaciones reales con sistemas transparentes.
3. Mayor adaptación y resiliencia para enfrentar los cambios climáticos
Adaptar los medios de vida, economía y sistemas comunitarios a la realidad actual es una forma de sobrellevar los climas extremos. Como el calentamiento global es una realidad inminente, mientras se lleva a cabo la restauración de ecosistemas, es necesario generar estrategias de adaptación y resiliencia que permitan convivir con la naturaleza, sin afectarla.
De acuerdo con el WRI, cada dólar invertido en adaptación climática se traduce en más de US$10 de beneficio para los siguientes 10 años. Se han publicado las cifras de financiamiento climático de cara a la COP31, lo que podría implicar inversiones en adaptación hasta alcanzar los 280 millones de empleos en el sector para el 2035.
El dilema es que existe una brecha importante entre el financiamiento y la acción climática, especialmente en países de menores recursos. Por lo tanto, a aquellos que no cuentan con la solvencia suficiente, se les dificulta implementar cambios en cuanto a sistemas de monitoreo, adaptación y resiliencia.
La COP31 deberá avanzar hacia sistemas capaces de abordar el financiamiento en zonas vulnerables, accesos a estrategias de adaptación y resiliencias, así como argumentos convincentes para la inversión en acción climática y adaptación.
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