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Deshielo de los polos genera más gases de efecto invernadero

Una investigación revela que la energía liberada por la rotación del planeta contribuye a mantener estables los casquetes polares.

Un grupo de científicos internacionales descubrieron que el deshielo de los polos influye más en el aumento del dióxido de carbono (C02) de la atmósfera que la energía producida por la órbita terrestre. Y que por el contrario, los cambios de la rotación de la Tierra alrededor del Sol contribuyen a mantener firmes los polos de la Antártida.

La investigación revela que la energía liberada por los procesos climáticos naturales como el cambio de la rotación de la Tierra alrededor del Sol inside de manera significativa en los casquetes polares. Es decir, se pueden producir subidas y bajadas del nivel del mar de decenas de metros, sin mayores efectos, publica la Agencia internacional EFE. Advierten que si en el futuro no se reducen las emisiones dióxido de carbono en la atmósfera, el mar de hielo (barquisa) que protege el continente y los casquetes podrían derretirse, aumentando los niveles del mar y los gases de efecto invernaderos que están provocando el calentamiento global.

Carlota Escutia, investigadora del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC y la Universidad de Granada y líder de la expedición, explica que la desaparición de la banquisa puede traducirse en un deshielo de los casquetes y en subidas del nivel del mar de varios metros y por ende del CO2 como sucedió hace 2,5 millones de años, cuando altas concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera (similares a las actuales) y las temperaturas (un poco más elevada a las de la actualidad) provocaron que los océanos de hielo (barquisas) que rodean la Antártida no pudieron sostener los casquetes polares.

Según Escutia, dicho estudio demuestra que ‘las emisiones de gases de efecto invernadero suponen una aportación energética mucho mayor que la proporcionada por los cambios en la órbita terrestre’, destacando que este trabajo ‘ayuda a resolver el misterio de cómo contribuye la órbita de la Tierra alrededor del Sol en la estabilidad de los casquetes de hielo’.

Para lograr estos resultados, los investigadores analizaron los sedimentos marinos que fueron transportados por icebergs hace entre 2,2 y 4,3 millones de años, y que se recogieron durante una expedición del Integrated Ocean Drilling Program, informaron fuentes de la Universidad de Granada, que también participó en el estudio.

Ecoportal.net

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