El telescopio James Webb de la NASA ha descubierto la galaxia “Firefly Sparkle”, lo más sorprendente es que nos deja con una sensación navideña porque parece una serie de luces de Navidad, muy acorde con la época. Por primera vez, el JWST ha visto una galaxia que no solo se formó unos 600 millones de años después del Big Bang, sino que también tiene una masa comparable a la de nuestra Vía Láctea durante una fase similar de su desarrollo.
La galaxia Firefly Sparkle nos da una muestra de la Vía Láctea infantil
La galaxia joven, data del universo temprano. Fue llamada Firefly Sparkle porque sus brillantes cúmulos estelares se parecen a las luciérnagas, este descubrimiento ofrece a los astrónomos una mirada de cómo pudo haber sido nuestra Vía Láctea en su infancia (otro enigma en estudio es este misterioso objeto se dirige hacia la Vía Láctea).
La imagen revela 10 cúmulos de estrellas distintos, que brillan en diferentes colores, como adornos navideños suspendidos en el espacio. Es la primera vez que los científicos observan la formación de cúmulos de estrellas que podrían acabar evolucionando hasta convertirse en una galaxia similar a nuestra Vía Láctea, lo que ofrece información importante sobre los orígenes del universo.
Los datos del JWST indican que la galaxia Firefly Sparkle es relativamente pequeña y está clasificada como una galaxia de baja masa. Le llevará miles de millones de años, ganar masa y desarrollar una forma más definida.
La formación de estrellas en esta galaxia no se produjo de una sola vez, sino que se desarrolló en fases
La forma alargada de la galaxia permitió a los investigadores identificar fácilmente diez cúmulos estelares distintos, cada uno de los cuales emite una luz significativa en tonos de rosa, violeta y azul. Los espectros del telescopio Webb confirman que la formación de estrellas en esta galaxia no se produjo de una sola vez, sino que se desarrolló en fases.
Está formada por diez cúmulos estelares densamente poblados, incrustados en un arco difuso de estrellas, ocho en su región central y dos a lo largo de su brazo extendido. Su principal porción visible se extiende por unos 1.000 años luz de diámetro. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, es decir, 9,5 billones de kilómetros. Se estima que la galaxia se formó entre 100 y 400 millones de años antes de su etapa evolutiva, observada por el Webb.
Sus cúmulos estelares presentan colores ligeramente diferentes, lo que indica que no se formaron todos simultáneamente. Por ejemplo, las estrellas más jóvenes y calientes se ven más azules, mientras que las estrellas más viejas son más rojas.
La vemos tal como se creó, poco después del nacimiento del universo
La luz de la galaxia Firefly Sparkle ha viajado durante más de 13 mil millones de años, lo que significa que la estamos viendo tal como apareció poco después del nacimiento del universo (una explicación de la creación primitiva con esta explosión en el universo que tiene al mundo en vilo).
Gracias a una rara alineación cósmica, el telescopio espacial James Webb pudo observar esta galaxia pequeña y distante. Aunque su desarrollo futuro no está claro, el equipo ha descubierto dos galaxias cercanas, a tan solo 6 500 y 42 000 años luz de distancia, que pueden influir en el proceso de acumulación de masa de la galaxia Firefly Sparkle a lo largo del tiempo.
Para contextualizar, la Vía Láctea, completamente formada, tiene una extensión de unos 100.000 años luz y las tres galaxias de este sistema podrían caber cómodamente en su interior. Estas galaxias compañeras están cerca una de la otra e incluso podrían estar orbitando juntas.
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