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Un satélite detectó que se apagaba el «resplandor» en grandes partes de los bosques del oeste de Estados Unidos, dos años antes de que un brote de escarabajos de la corteza terminara devorando y destruyendo internamente miles de árboles hasta dejarlos sin vida

Por Skarlett Soto · 19 septiembre, 2026 · 11:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Un satélite detectó que se apagaba el «resplandor» en grandes partes de los bosques del oeste de Estados Unidos, dos años antes de que un brote de escarabajos de la corteza terminara devorando y destruyendo internamente miles de árboles hasta dejarlos sin vida
Imagen generada con inteligencia artificial
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Un bosque puede verse completamente sano y, sin embargo, algo puede estar fallando por dentro.

Eso fue lo que encontraron unos científicos al observar grandes zonas forestales del oeste de Estados Unidos desde el espacio.

A simple vista, los árboles seguían verdes y no parecía haber nada extraño.

Pero había una señal muy débil, imposible de ver para nosotros, que ya estaba cambiando.

¿Qué estaba pasando con esos árboles?

Los árboles tienen un resplandor que nosotros no podemos ver

Cuando las plantas hacen fotosíntesis, no aprovechan toda la energía que reciben del Sol.

Una parte muy pequeña vuelve a salir en forma de una tenue fluorescencia rojiza.

Nosotros no podemos verla a simple vista.

Pero un satélite sí.

Esa pequeña señal ayuda a saber cómo está funcionando la fotosíntesis y, por lo tanto, puede mostrar que algo está cambiando mucho antes de que las agujas se vuelvan marrones.

Esto es especialmente útil en los bosques de coníferas.

Un pino puede seguir verde aunque ya esté atravesando una situación de estrés por falta de agua, temperaturas extremas u otros problemas.

Y ahí es donde entra Sentinel-5P.

Uno de sus instrumentos, llamado TROPOMI, puede detectar esa fluorescencia desde el espacio.

Los científicos decidieron seguir esa señal durante varios años.

Y entonces apareció algo que llamó su atención.

Algo estaba cambiando aunque los árboles seguían verdes

Los investigadores compararon las mediciones del satélite con zonas donde después se registró mortalidad de árboles y con otros lugares de características similares.

La diferencia empezó a aparecer poco a poco.

En las áreas donde más adelante morirían muchos árboles por causas asociadas a escarabajos de la corteza, aquel pequeño resplandor ya estaba disminuyendo.

Desde afuera, todavía no parecía estar pasando gran cosa.

bosques
Madera de pino ponderosa muerta por una antigua epidemia del escarabajo del pino de montaña (Dendroctonus ponderosae). Bosque Nacional Kaibab, Arizona, 1924

Pero la fotosíntesis estaba funcionando de otra manera.

En esas zonas, la caída de la señal llegó a ser entre un 10 % y un 20 % mayor que en otros bosques comparables donde no se registró el mismo nivel de mortalidad.

La sequía también afectaba a los árboles, por supuesto.

Pero no alcanzaba para explicar toda la diferencia.

Lo más llamativo apareció cuando los científicos miraron hacia atrás para descubrir cuándo había comenzado realmente ese cambio.

No había sido unas semanas antes.

Ni siquiera unos meses.

¿Podemos saber qué árbol va a morir?

En algunas de las zonas estudiadas, la diferencia ya podía detectarse dos o tres años antes de que la mortalidad asociada a los escarabajos apareciera en los reconocimientos aéreos.

Eso no significa que el satélite pueda señalar un pino y decir: «este árbol va a morir».

Tampoco significa que los escarabajos llevaran todo ese tiempo atacándolo.

La señal puede cambiar por muchas razones. Una sequía fuerte, temperaturas extremas y otras formas de estrés también pueden alterarla.

Además, Sentinel-5P observa áreas de varios kilómetros. No está mirando árbol por árbol.

Por eso, puede servir más como una señal de alarma.

Es algo parecido a un análisis de sangre que no te dice exactamente qué enfermedad tienes, pero sí muestra que hay algo que conviene revisar.

Si una zona del bosque empieza a mostrar un comportamiento extraño desde el espacio, los especialistas pueden ir hasta allí y averiguar qué está ocurriendo.

Y esa es quizá la parte más interesante.

Durante años, podíamos esperar a que las agujas se pusieran marrones para ver que algo iba mal.

Ahora sabemos que, mientras el bosque todavía parece verde, puede haber una señal mucho más pequeña que empezó a cambiar años antes.

 

Puedes revisar más información sobre la investigación en: Kunik, L., Bowling, D. R., Raczka, B., Hicke, J. A., Frankenberg, C., Cheng, R., Slaton, M. R., & Lin, J. C. (2026). Characterizing effects of tree mortality from wildfire and bark beetles using satellite observations of solar-induced chlorophyll fluorescence. Remote Sensing of Environment, 344, Article 115550. https://doi.org/10.1016/j.rse.2026.115550

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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