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El proyecto parecía haber quedado en el olvido durante 30 años en los bosques de fresno de montaña de Victoria, en Australia, pero científicos decidieron retomarlo y terminaron descubriendo una nueva cara de la silvicultura

Por Skarlett Soto · 6 septiembre, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El proyecto parecía haber quedado en el olvido durante 30 años en los bosques de fresno de montaña de Victoria, en Australia, pero científicos decidieron retomarlo y terminaron  descubriendo una nueva cara de la silvicultura
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Un experimento que estuvo olvidado durante más de 30 años en los bosques de Victoria, Australia, acaba de dar una sorpresa enorme.

Muchas veces la gente piensa que la naturaleza solo se protege si la gente se aleja de ella.

Pero un hallazgo en los bosques de Victoria, en Australia, puso esa idea a prueba.

Un viejo experimento mostró que retirar una cantidad estratégica de árboles puede tener resultados inesperados: los ejemplares que quedaron crecieron más, el bosque recuperó el carbono perdido y algunas zonas fueron utilizadas por fauna amenazada.

¿Será posible que algunos bosques puedan protegerse mejor no solo dejándolos intactos, sino aprendiendo cuándo y cómo intervenir?

Protegerlo todo o aprovechar parte del bosque, esa es la cuestión

Durante muchos años, el debate sobre los bosques nativos quedó atrapado en un conflicto de «todo o nada».

Por un lado, los conservacionistas cuestionaban la tala rasa porque destruía hábitats y reducía el valor ecológico del bosque.

Por otro, los defensores de este sistema sostenían que el fresno de montaña está adaptado a grandes perturbaciones, como los incendios, y podía regenerarse después de la tala.

Decían que no era tan grave, que era similar a los incendios naturales en Australia, donde las llamas ayudan a que las semillas germinen y crezcan nuevos árboles.

Pero había un problema.

La tala rasa también podía destruir hábitats importantes para especies poco comunes y reducir el valor ecológico del bosque.

En medio de ese debate, a finales de los 80 el gobierno destinó una importante suma de dinero a investigar alternativas a la tala rasa.

Querían ver si había una tercera opción entre destruir o no tocar.

Qué descubrieron en Victoria cuando volvieron a pisar el bosque

En 2014, un grupo de profesores y estudiantes regresó al lugar para observar qué había ocurrido con las distintas zonas del experimento.

Lo que encontraron los sorprendió.

Lo que más llamó su atención fueron las zonas donde no se había talado todo de golpe, sino que se había realizado un «aclareo intenso».

Pero ¿qué significa esto?

En este experimento consistió en retirar entre el 50 % y el 70 % de los árboles para dejar más espacio y recursos a los que permanecían.

Los árboles que quedaron se aprovecharon de la luz y el espacio para crecer de manera impresionante. Apenas tenían unos 80 años y los árboles más grandes presentaban troncos un 20 % más gruesos que los de las zonas que nunca se tocaron.

Pero lo más sorprendente fue que, en solo 30 años, esas zonas recuperaron el carbono retirado durante el aclareo y terminaron almacenando en su madera tanto o más que las áreas sin intervención.

Además, la vegetación baja que creció entre ellos atrajo animales amenazados.

Las cámaras trampa incluso detectaron al pósum de Leadbeater en todas las parcelas con tratamientos silvícolas que estudiaron, pero en ninguna de las áreas sin intervenir monitoreadas.

El equilibrio entre el progreso y el cuidado de nuestro planeta

Este hallazgo muestra que la conservación ambiental y la producción maderera pueden ir juntas en algunos casos.

Los árboles más grandes guardan más carbono y son más resistentes a los incendios forestales. Además, los huecos que forman en sus troncos sirven como refugio para fauna amenazada.

El aclareo puede aportar madera para la industria local, mantener las reservas de carbono y favorecer hábitats utilizados por algunas especies.

Pero los propios investigadores advierten que esto no significa que haya que aplicar el mismo método en todos los bosques.

El aclareo puede ser útil en determinados lugares, pero no es una solución universal.

La lección principal que nos dejó este antiguo experimento en los bosques de Victoria es que cuidar la naturaleza no tiene una sola solución, no hay fórmulas mágicas ni verdades que valgan para todo.

No tenemos que elegir siempre entre protegerlo por completo y dejar de lado a la gente o destruirlo todo por ganancias.

Cuidar la Tierra no quiere decir convertirla en un lugar sagrado que nadie toque ni en un recurso que se explote sin límites. Se trata de aprender a vivir con ella, de entender sus ciclos para satisfacer nuestras necesidades sin dejar de fortalecer la vida que nos rodea.

 

El artículo completo se encuentra en: Hammond, K. L., Nitschke, C. R., Trouvé, R., & Baker, P. J. (2026). Alternative Silvicultural Systems Maintain Multiple Values in Tall Eucalypt Forest. Forest Science. https://doi.org/10.1007/s44391-026-00076-6

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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