Energías

El Biodiesel, ¿la gran panacea?

En octubre de 2014 la producción de biodiesel, en Argentina, alcanzaba niveles iguales o superiores a los correspondientes al mismo periodo para el año 2012, esperándose superar el record de producción correspondiente a dicho año (2.455.138 tn de Biodiesel), de esta producción se exporta cerca de dos terceras partes.

Por Alvaro Vicente Lopez

Sobre lo cual podemos preguntarnos: ¿es esta la solución a la producción de energía alternativa al petróleo? ¿Qué es el Biodiesel? Como indica la ASTM (American Society for Testing and Materials)  el Biodiesel es “el éster monoalquílico de cadena larga de ácidos grasos derivados de recursos renovables, como por ejemplo aceites vegetales o grasas animales, para utilizarlos en motores Diesel”.

Como se indica en la definición anterior, principalmente el origen del biodiesel es vegetal, y se refiere a este origen como una de las ventajas propias del combustible, ya que genera durante su combustión menor cantidad de CO2 que el que las plantas absorben para su crecimiento (ciclo cerrado de CO2)2.

Además se suman o indican una serie de ventajas relacionadas: se produce a partir de materias primas renovables; no contiene prácticamente nada de azufre; evita las emisiones de SOx (lluvia ácida o efecto invernadero); no contiene ni benceno, ni otras sustancias aromáticas cancerígenas; es fácilmente biodegradable; no es una mercancía peligrosa (el punto de inflamación se encuentra por encima de 110º C).

¿Qué es una panacea? La panacea es un mítico medicamento que cura todas las enfermedades o incluso, prolonga indefinidamente la vida.

Fue buscada por los alquimistas durante siglos, especialmente en la Edad Media.

La palabra panacea proviene de la voz griega panakos y significa “remedio para todo”. Por lo tanto, según la definición de Biodiesel y respectivamente de Panacea, ¿se podría plantear a este tipo de combustible, como el remedio para la disminución en la cantidad de gases de efecto invernadero y como el potencial reemplazo de los combustibles fósiles en vías de extinción?; en este sentido, se presentan algunos elementos que permiten brevemente plantearnos dicha discusión, y dejar abiertas algunas preguntas sobre esta ¿panacea?: Tasa de Retorno Energético De la lectura del libro Desarrollo y Ecopolítica de Tomas Buch se puede extraer el concepto de “tasa de retorno energético” TRE o ERoEI “ Energy Returned on Energy Invested”, definiéndolo de manera simple esta tasa es la relación entre la energía obtenida respecto a la energía invertida para obtener la misma, si este valor es mayor a 1 implica que se produjo una ganancia energética (por ejemplo no es lo mismo bombear petróleo a cien metros de profundidad que a quinientos metros de profundidad, a igual producción, la energía invertida es mayor en el último caso y puede llegar a ser no conveniente la explotación).

Entonces la pregunta que surge es: ¿el biodiesel es energéticamente viable? ¿Cuál es el TRE del Biodiesel? Un estudio de la Universidad de Cornell y de la Universidad California-Berkeley3 indica valores (relacionados entre el la energía obtenida y el gasto energético) para soja menores a uno en relación al TRE, el estudio indica que “para la soja se requiere de un 27 % más de energía fósil en relación a la cantidad de combustible obtenido” para el caso del girasol “se requiere de un 118 % más de energía fósil, en relación a la cantidad de combustible producido”, estos datos incluyen la cantidad de combustible requeridos para todo el proceso productivo, desde la siembra hasta la obtención del biodiesel, e incluye también todo el gasto energético derivado de los fertilizantes, pesticidas e insumos requeridos.

Otros estudios indican valores de TRE mayores para soja contra los 0,78 definidos por Pimentel Patzek (2005), siendo estos de: 2,09, Carraretto, etal. (2004); 2,5, Ahmed, etal. (1994); 3,22, Sheehan, etal. (1998) ; 3,67 Hill, etal. (2006) y 4,56 Pradhan, etal. (2009) .4 La variabilidad de estos valores nos llevan a repensar las metodologías de cálculo, ya que por ejemplo una de las consideraciones es que los residuos resultantes del proceso (los cuales aprovechan como alimento animal) entran en el output de la ecuación, lo cual incrementa considerablemente el valor de la misma (¿será esta consideración adecuada?).

En Argentina estos valores calculados rondan entre 1,19 y 4,67 según las distintas variables consideradas (climáticas, tipo de suelo, sistema de producción, etc). Superficie cultivada Para alcanzar los rendimientos de biodiesel presentados al inicio de la nota se deben cultivar aproximadamente 667.000 hectareas con el cultivo de soja (si tomamos como base este cultivo), superficie que no se destinaría a la producción de alimento para seres humanos por un lado y por el otro la producción total de este combustible cubre una mínima parte de la demanda de combustibles fósiles, reemplazándose solo hasta el 10 % en los combustibles para diesel (ya que en un mayor porcentaje afectaría los motores).

Es de destacar que el destinar tierras para la producción de biodiesel genera, en primer lugar, una demanda mayor de tierras productivas, lo cual induce un avance sobre tierras marginales afectando en algunas regiones de la Argentina los bosques nativos. Además estas tierras marginales tienen una productividad menor generando Tasas de Retorno Energético con valores inferiores a 1; en segundo lugar, las tierras marginales cuando son afectadas por factores climáticos desfavorables y no producen los rendimientos esperados, son abandonadas con la consecuente pérdida de biodiversidad.

La tierra destinada a la producción de Biodiesel, compite, con la producción de alimentos ya que se modifica el destino final de su producción.

A modo ilustrativo podemos indicar que con la superficie cultivada para la producción de Biodiesel se podría alimentar a aproximadamente 4 millones de personas por un año (6 personas por ha). No solo es importante la cantidad de personas que se deja de alimentar, si no también que a largo plazo el incremento en la producción de biodiesel, produciría una reducción en la superficie destinada a la producción de alimentos y el consecuente incremento en los precios de los mismos (tal lo indican las leyes económicas de oferta y demanda) y a su vez dejarían a una mayor población excluida del tan necesario alimento.

En conclusión ¿es el biodiesel una panacea?: No, si para su desarrollo se compite con la producción de alimentos, avanzando sobre tierras marginales, reduciendo la disponibilidad de alimentos e incrementando el valor de los mismos. No, si las tasas de retorno energético son bajas o cercanas a uno, para lo cual deberá definirse una metodología y criterio claro en su determinación.

Finalmente es necesario avanzar con la búsqueda de otras energías alternativas que sean viables y sustentables ambientalmente, como así crear fondos provenientes de los recursos no renovables para investigar, crear y promover estas energías.

Otro aspecto a considerar es que debemos replantearnos y modificar las cuestiones culturales que nos llevan a la sobre explotación de los recursos no renovables y al abuso en el uso de la energía (energía que en países como argentina es muy económica), con el fin de prolongar estos recursos y trabajar en la búsqueda de alternativas viables.

El momento es ahora, la posibilidad histórica para comenzar este tipo de cambios es hoy, a menos que seamos como el sapo que está en la olla que se calienta lentamente sin que éste se dé cuenta, y…

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