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Meteorólogos en vilo: Por qué el Golfo de México se encuentra en estado de alerta

Por Iramaru H. · 21 junio, 2025 · 11:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Meteorólogos en vilo: Por qué el Golfo de México se encuentra en estado de alerta
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El golfo de México, ubicado en el Océano Atlántico es una de las zonas más expuestas a la formación de tormentas, ciclones y huracanes, por cuanto las temperaturas superficiales del agua son cálidas durante todo el año y especialmente en la temporada de huracanes, cuando llega a alcanzar más de 24 grados, facilitando la conformación de estos eventos climáticos que afectan fundamentalmente a las costas mexicanas y estadounidenses alrededor del golfo.

Corriente de bucle genera mayor concentración de temperatura

Una de las características del golfo de México es que en sus aguas se genera un fenómeno llamado corrientes de bucle, con el cual el agua cálida se mueve desde el Caribe hasta el Canal de Yucatán a través del Golfo y regresa haciendo un bucle hacia el sur, saliendo por el Estrecho de Florida. Este movimiento es cíclico y anualmente afecta la formación de remolinos que se modifican de acuerdo con las estaciones.

De esta manera, mientras el Golfo mantenga su equilibrio, las corrientes oceánicas que alimentan el bucle continuarán generando remolinos marítimos en las cercanías de las costas de manera cambiante en cada una de las estaciones, ocasionando así la formación de tormentas, alimentando ciclones y huracanes después de la salida del verano, cuando la corriente se extiende hacia el norte.

Estas corrientes no sólo se encargan de regular la temperatura y la formación de eventos climáticos en el Golfo de México, también constituyen una fuente del equilibrio entre las estaciones, por lo que su pérdida o desequilibrio podría tener consecuencias catastróficas para el planeta. Además por su influencia en la dilución por transporte de contaminantes y el traslado de nutrientes, alevines y larvas útiles en las costas que le rodean.

Vigilancia meteorológica del Golfo de México el mecanismo para determinar la ocurrencia de huracanes y su potencia

La capacidad destructiva de los huracanes, ciclones y tormentas depende en gran medida de la velocidad de los vientos y la fortaleza de los remolinos que los componen. Siendo que la velocidad de estos se ve influida por la llamada cizalladura vertical en las zonas por donde transita, que no es más que el cambio de velocidad de los vientos a mayor altura, ofreciendo resistencia a las corrientes que forman las tormentas.

Esto, sumado a los umbrales de temperatura que vienen rompiendo récord cada año, la profundidad a la que se registran estos umbrales, el fenómeno de las corrientes de bucle, así como la alteración existente en los patrones climáticos en el Océano Atlántico, hacen que la vigilancia meteorológica sobre el Golfo de México sea exhaustiva, con el fin de monitorear la formación de tormentas, ciclones y huracanes que puedan afectar a México y Estados Unidos,

Las corrientes en esta zona, han sido causantes en años anteriores de la formación y fortalecimiento de huracanes como Ida en el año 2021 o Katrina durante la temporada de huracanes del 2005, es por ello que, ante las alertas meteorológicas que en este 2025 señalan la predicción de al menos 19 tormentas y 10 huracanes, la vigilancia sobre este sector se hace más relevante.

¿En qué meses se espera mayor actividad?

Aunque la temporada de huracanes tiene casi 6 meses de duración desde el primero de junio hasta el 30 de noviembre, existen momentos donde la actividad climática no sólo es mayor sino que también es más intensa. Estos son aquellos en los que la combinación de las temperaturas con la extinción del polvo del sahara y el sargazo hace que se facilite la aparición de tormentas, ciclones y huracanes de mayor magnitud.

De este modo, en este 2025 se espera que para los meses de septiembre y octubre se presenten los fenómenos de mayor potencia, aunque ya se ha iniciado con la tormenta Bárbara que se ha mantenido monitoreada por todos los organismos mexicanos y estadounidenses, en aras de tomar las previsiones necesarias que permitan evitar daños masivos a la población.

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